Qué atribuye el informe a España
Un informe del Centro Común de Investigación (JRC) atribuye a España la mayor superficie de tierras degradadas de la Unión Europea, con 55.631 km², por delante de Italia (36.990 km²) y Hungría (13.229 km²). Finlandia registra la superficie más reducida, con 1.327 km². El estudio sitúa además a España a la cabeza de los países comunitarios en superficie afectada por desertificación, con el 53% de su territorio en algún grado, seguida de Chipre (45%), Grecia (36%) y Portugal (28%).
El documento precisa que la desertificación no equivale a la conversión literal de un territorio en desierto. Según la definición que el informe atribuye a la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, se trata de una forma de degradación de las tierras propia de zonas áridas, en la que inciden factores como las variaciones climáticas y las actividades humanas.
El indicador de suelo y la proyección a 2040
El informe evalúa la degradación del suelo a partir de factores como la erosión hídrica y eólica, el exceso de determinados nutrientes o metales, la pérdida de carbono orgánico, la compactación, la salinización o la pérdida de biodiversidad del suelo. Con ese indicador, el estudio atribuye a España un 72,53% de superficie degradada, uno de los porcentajes más altos entre los Estados miembros.
El documento incluye también una proyección: si se mantiene la tendencia actual, la situación empeoraría de forma considerable en España hacia 2040, cuando solo las regiones cantábricas quedarían libres de esta amenaza. Se trata de un escenario de futuro y no de un dato observado, por lo que debe leerse como proyección del informe.
El alcance europeo y el caso del sureste peninsular
El informe estima que unos 530.000 km² de la Unión Europea están afectados por desertificación, una superficie equivalente a cerca del 12% del territorio comunitario, con repercusiones sobre unos 42 millones de personas. Son cálculos agregados del propio documento y no un recuento de casos confirmados uno a uno.
El texto recoge también el Atlas de la Desertificación en España, elaborado por la Universidad de Alicante y presentado a finales de 2025, que sitúa a la Región de Murcia en una situación destacada dentro del país: el 99,8% de su territorio presenta condiciones de aridez y el 91,4% aparece afectado por procesos de desertificación de grado medio, alto o muy alto. El informe relaciona esa vulnerabilidad con la escasez estructural de agua, la presión sobre los recursos hídricos, la intensidad de determinados usos agrícolas y la pérdida de calidad del suelo.