Cinco años desde que la tierra se abrió en Cumbre Vieja
La tarde del 19 de septiembre de 2021, tras varias semanas de sismos, la tierra se abrió en la zona de Cabeza Vaca, en el municipio de El Paso, y dio inicio a la erupción que la isla de La Palma recuerda como Tajogaite, denominación oficial del cono, aunque buena parte de la población sigue llamándola erupción de Cumbre Vieja, en línea con la del Teneguía de 1971. El proceso se prolongó durante 85 días y concluyó el 13 de diciembre de 2021, según coinciden los balances divulgados en el quinto aniversario.
Las coladas cubrieron alrededor de 1.219 hectáreas y destruyeron 1.345 viviendas, además de instalaciones agrícolas, industrias y edificios públicos, en los municipios de Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte. Alrededor de 7.000 personas tuvieron que ser desalojadas durante la emergencia, y unas 2.000 perdieron su hogar, en una isla cuya oferta residencial ya era limitada antes de la catástrofe.
Una reconstrucción incompleta en el Valle de Aridane
Cinco años después, la reconstrucción sigue sin cerrarse. Persisten viviendas modulares y prefabricadas de madera ocupadas por quienes no han podido recuperar un hogar estable, y la Plataforma de Afectados por la Erupción del Volcán Cumbre Vieja 2021 sitúa el porcentaje global de reconstrucción en torno al 60%. Las administraciones insulares y autonómicas trabajan en promociones de vivienda pública en Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte, entre otros municipios.
El encarecimiento del suelo y de los materiales, la escasez de mano de obra especializada y la tramitación administrativa figuran entre los principales frenos señalados por los afectados. En el ámbito agrícola, las coladas sepultaron 370 hectáreas de cultivos, principalmente plataneras, y la recuperación de las explotaciones avanza de forma desigual. En el plano de las comunicaciones, la reconstrucción del tramo sepultado de la carretera LP-2 ha superado el 30% de ejecución y su conclusión se prevé para el primer cuatrimestre de 2027.
Puerto Naos, La Bombilla y la memoria de Todoque
En la costa, la presencia de gases volcánicos ha condicionado durante años el acceso a los núcleos de Puerto Naos y La Bombilla, donde parte de los vecinos ha podido regresar mientras otras viviendas y locales siguen pendientes de autorización tras la instalación de medidores ambientales. El impacto sobre la salud mental continúa presente entre los afectados, que reclaman atención sostenida más allá de la fase aguda de la emergencia.
El antiguo barrio de Todoque, sepultado por las coladas, se ha convertido en el símbolo de la pérdida. Sus vecinos mantienen viva la memoria del núcleo y debaten cómo reconfigurar su entorno, en un proceso que las plataformas de damnificados esperan que se acompañe de mayor transparencia en la gestión de las ayudas, cuestión que atribuyen a las administraciones competentes.