Una mejora anual que no cambia la trayectoria
La Evaluación de la Declaración sobre los Bosques de 2026 estima que la pérdida de bosques disminuyó un 15% en 2025 respecto a 2024. Aun así, la deforestación rondó los siete millones de hectáreas durante el año, muy por encima del ritmo que permitiría detenerla en 2030.
El análisis compara los cambios anuales con el promedio de 2018-2020, de 8,3 millones de hectáreas. Entre 2021 y 2024, la pérdida anual apenas se apartó de ese nivel. Para seguir una trayectoria compatible con la meta, el informe calculaba que debía caer aproximadamente un millón de hectáreas por año: en 2024 no debía superar los cinco millones y en 2025 debía situarse en torno a 4,2 millones. Las cifras observadas fueron, respectivamente, unos ocho y siete millones.
La evaluación vincula la mejora de 2025 principalmente con la caída registrada en América Latina tropical. En Brasil, la reactivación del plan de acción contra la deforestación amazónica y el refuerzo de la vigilancia figuran entre las medidas asociadas al descenso regional; la evaluación no presenta la bajada de un solo año como prueba de una tendencia asegurada.
Un contraste marcado entre regiones tropicales
En 2025, la cuenca del Congo perdió 2,4 millones de hectáreas de bosque, una cifra cercana a los 2,5 millones registrados en América Latina tropical. La evaluación describe este nivel como una convergencia inédita en sus registros entre la pérdida forestal del África tropical y la de América Latina tropical.
Las tendencias recientes divergen: la deforestación en América Latina tropical bajó un 33% frente al periodo de referencia, mientras que la evaluación señala que en la cuenca del Congo no observa iniciativas equivalentes en marcha. Entre los principales motores de la pérdida en esa cuenca identifica la expansión agrícola, la extracción de madera y la actividad minera.
El reto pendiente de los compromisos forestales
La evaluación sirve para seguir el avance de los compromisos adoptados por países, empresas e inversores para detener la deforestación y restaurar ecosistemas forestales degradados. Entre sus marcos de referencia figuran la Declaración de los Líderes de Glasgow sobre los Bosques y el Uso de la Tierra, de 2021, y el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, de 2022.
El resultado de 2025 muestra que una reducción interanual puede coexistir con una brecha considerable frente al objetivo de 2030: la pérdida forestal sigue siendo elevada y los años anteriores no aportaron la reducción sostenida que exigía la trayectoria. La evaluación señala además que los avances latinoamericanos dependen de políticas y medidas de aplicación que pueden cambiar; por eso, el descenso observado no equivale por sí solo a una garantía de continuidad.