Comprobación
La redacción distingue hechos confirmados, información atribuida, datos provisionales y afirmaciones disputadas. Una pieza provisional no puede superar la puerta de publicación.
El mérito empieza por la verdad.
Transparencia
La calidad informativa debe poder demostrarse. Cada publicación parte de una pregunta verificable, exige atribución y conserva las pruebas que sostienen sus afirmaciones relevantes.
La redacción distingue hechos confirmados, información atribuida, datos provisionales y afirmaciones disputadas. Una pieza provisional no puede superar la puerta de publicación.
Priorizamos documentos primarios, datos oficiales, observación directa y testimonios identificados. La relación de fuentes públicas acompaña a cada artículo cuando su divulgación no pone a nadie en riesgo.
Antes de publicar se comprueban autoría, fuente, edición, sensibilidad legal, embargos y posibles conflictos comerciales. La publicación puede completarla una persona autorizada o un proceso automático expresamente habilitado, pero ambos pasan por la misma puerta editorial.
Los fallos detectados se convierten en correcciones, ajustes de los controles y nuevos criterios de revisión. La profesionalidad exige aprender del registro, no ocultarlo.