Una votación marcada por la guerra y la seguridad
Rusia ha iniciado este viernes sus primeras elecciones legislativas desde que en febrero de 2022 ordenara la invasión de Ucrania. Los comicios, que se prolongarán hasta el domingo 20 de septiembre, se desarrollan en un ambiente de fuertes medidas de seguridad y tensión militar, sin que Moscú y Kiev hayan acordado una tregua durante las 72 horas de votación.
Las autoridades rusas informaron del derribo de drones en la parte europea del país antes de la apertura de los colegios. Debido a la amenaza de ataques aéreos, varios colegios electorales en la ciudad de Sochi, a orillas del mar Negro, tuvieron que cerrar temporalmente y evacuar a los votantes a refugios, según informaron fuentes oficiales. La jornada también estuvo marcada por la presencia de efectivos de seguridad armados en los centros de votación.
Putin y altos cargos votan de forma telemática
El presidente Vladímir Putin ejerció su derecho al voto a través del sistema de voto electrónico remoto, tal como hizo en las elecciones legislativas de 2021 y en las presidenciales de 2024. El Kremlin difundió un vídeo en el que se observa al mandatario votando desde el ordenador de su despacho. Le secundaron el primer ministro, Mijaíl Mishustin; el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, y el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin.
El voto electrónico está disponible en 32 regiones rusas, donde residen más de 48 millones de electores. Según las autoridades electorales, más de la mitad de los registrados para este sistema ya habían votado en las primeras horas. La presidenta de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfílova, negó que los servidores hubieran sido pirateados y aseguró que la votación transcurre con normalidad, aunque algunos grupos de piratas informáticos afirmaron haber accedido a los sistemas.
Participación y contexto político
La participación en las primeras horas de votación alcanzó el 21,58% a las 18:00 hora de Moscú, según los datos difundidos por las autoridades electorales. En Moscú, la afluencia fue superior a la del resto del país, lo que algunos analistas atribuyen a la movilización de empleados públicos. Las autoridades rusas consideran que una alta participación legitima el proceso.
El partido Rusia Unida, del presidente Putin, busca revalidar la mayoría constitucional que ya ostenta en la Duma Estatal. Las encuestas oficiales le otorgan una intención de voto de entre el 33% y el 37%, aunque sondeos independientes la sitúan en torno al 25%. Los expertos prevén que finalmente obtenga cerca del 50% de los sufragios, lo que le permitiría conservar la mayoría de dos tercios de la cámara. La oposición crítica con la guerra ha sido excluida: el partido Yábloko no concurre en las listas federales por decisión del Tribunal Supremo, aunque algunos de sus candidatos compiten en circunscripciones individuales.