La RFEF confirma la suspensión del amistoso en Ceuta
El presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Rafael Louzán, anunció este domingo que el partido amistoso entre las selecciones sub-20 de España y México, previsto para el 30 de septiembre en el estadio Alfonso Murube de Ceuta, no se disputará finalmente en esa ciudad. Louzán explicó que la decisión responde a un informe de la Policía Nacional que desaconsejaba celebrar el encuentro en la ciudad autónoma debido a la «situación excepcional que atraviesa la ciudad como consecuencia de la presión migratoria existente», según el texto policial. El dirigente federativo hizo el anuncio en Málaga, durante la inauguración de la exposición itinerante Reyes del Mundo, que llevará el trofeo de la Copa del Mundo a distintas ciudades españolas. Louzán indicó que el partido «probablemente» se disputará en Madrid y que ya se están evaluando «dos o tres estadios» para albergarlo.
El organismo federativo había designado el Alfonso Murube como sede del amistoso tras la visita de Louzán y el seleccionador Luis de la Fuente a Ceuta el pasado 4 de septiembre, en un encuentro con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, en el que se comprometieron a llevar algún partido de las selecciones nacionales a la ciudad. La RFEF optó por el sub-20 ante la imposibilidad de que la sub-21 jugara en ese recinto por una cuestión de aforo, ya que el estadio tiene capacidad para unos 5.500 espectadores.
Louzán lamentó que no se pueda celebrar el encuentro en Ceuta y mostró su apoyo a la ciudad: «No vamos a poder celebrarlo, pero vamos a seguir al lado de Ceuta». El dirigente explicó que la decisión se había comunicado también a las autoridades ceutíes y que la RFEF tratará de organizar otro partido en la ciudad autónoma cuando las condiciones sean más favorables.
El informe policial y la solicitud del Ministerio del Interior
La suspensión del partido se produjo después de que el Ministerio del Interior remitiera a la RFEF una carta en la que solicitaba la cancelación del amistoso por motivos de seguridad. La misiva fue enviada por la Comisaría General de Seguridad Ciudadana y en ella se señalaba que «es ineludible considerar la situación excepcional que actualmente atraviesa la ciudad autónoma como consecuencia de la presión migratoria existente». El informe policial indicaba que no había agentes suficientes para «atender un dispositivo extraordinario con motivo del partido» ni recursos para cubrir el desplazamiento y acompañamiento de las selecciones y el equipo arbitral.
Asimismo, el texto policial señalaba que el estadio Alfonso Murube no dispone de una Unidad de Control Organizativo (UCO), una carencia que se notaría aún más en un evento de estas características. La Policía pidió a la RFEF que valorara con «carácter urgente» la designación de una sede alternativa para celebrar el partido «con las suficientes garantías de seguridad y con el tiempo necesario para su adecuada planificación». Louzán resumió la situación señalando que «las fuerzas de seguridad no nos garantizan la seguridad».
El Ministerio del Interior no mencionó en ningún momento que en Ceuta se hubiera producido una violación de la frontera, según precisa una de las informaciones publicadas, que señala que la carta aludía a «un clima de tensión en la vía pública y, especialmente, en el entorno donde se encuentra ubicado el estadio». La decisión de suspender el partido trascendió a la esfera política: la Consejería de Comercio, Turismo, Empleo y Deporte de Ceuta emitió un comunicado en el que expresaba su «profunda decepción, desilusión y malestar» ante la solicitud del Ministerio del Interior.
Reacción de la federación ceutí y contexto del partido
La Real Federación de Fútbol de Ceuta (RFFCE) expresó su «profunda tristeza, decepción y rechazo» tras confirmarse que el España-México sub-20 no se disputará en la ciudad. La territorial ceutí cuestionó que la falta de efectivos policiales pueda justificar la pérdida de un acontecimiento deportivo internacional y recordó que el estadio Alfonso Murube acoge con normalidad los encuentros del AD Ceuta FC en LALIGA HYPERMOTION, con los dispositivos de seguridad propios del fútbol profesional. La RFFCE contrapuso las declaraciones recientes del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien calificó de «subjetiva» la sensación de inseguridad en Ceuta, con los argumentos ahora empleados para desaconsejar el partido.
La federación ceutí, que agradeció el esfuerzo de la RFEF y de Louzán para intentar mantener el encuentro en la ciudad, sostuvo que la llegada de una selección nacional representaba una oportunidad para recuperar parte de la normalidad tras semanas marcadas por la situación excepcional derivada de la crisis migratoria. La RFFCE señaló que Ceuta también se ha quedado sin sus Fiestas Patronales y ha visto alterado el uso habitual de playas y espacios públicos.
En el plano político, el portavoz del PP, Borja Sémper, consideró que «la seguridad es una excusa» y afirmó que «moleste a quien moleste, España debe jugar» en Ceuta. La RFEF, por su parte, mantiene su compromiso de organizar otro partido en la ciudad autónoma cuando las condiciones lo permitan.