Fin a una excepción histórica
El próximo 1 de octubre de 2026 entra en vigor la obligación de que los taxistas, los conductores de vehículos de mercancías y los profesores de autoescuela lleven abrochado el cinturón de seguridad cuando circulen por ciudad. La medida, recogida en el Reglamento General de Circulación aprobado el pasado junio, elimina una excepción que permitía a estos profesionales prescindir del cinturón en determinadas circunstancias y que se prolongaba desde hacía décadas.
La nueva norma equipara las sanciones por no llevar el cinturón a las del resto de conductores: una multa de 200 euros y la pérdida de cuatro puntos del carnet. La entrada en vigor supone un cambio de rutina para un colectivo que, como señalan desde el sector, realiza numerosas paradas y trayectos cortos en el entorno urbano.
La medida no solo afecta a los taxistas, sino también a los repartidores de mercancías y a los profesores de autoescuela, que también deberán llevar el cinturón en sus desplazamientos por ciudad a partir de la misma fecha.
División en el sector del taxi
La medida ha generado opiniones encontradas entre los taxistas. Una de las principales preocupaciones es que el cinturón limite la capacidad de reacción ante un posible atraco o agresión por parte de un pasajero. El presidente del Sindicato del Taxi de Cataluña, Antoni Servós, señala que la queja más extendida es la mayor sensación de riesgo, especialmente en los turnos nocturnos, donde se concentra el núcleo de profesionales contrarios a la obligación. En esas horas, sostiene, la dificultad de movimiento que implica el cinturón puede aumentar la vulnerabilidad del conductor.
El taxista Jorge, que trabaja en el centro de Barcelona, explica que el cinturón "quita maniobrabilidad" y capacidad de reacción si un cliente intenta un ataque desde el asiento trasero. Otra crítica recurrente es la incomodidad de abrochar y desabrochar el cinturón continuamente debido a las numerosas paradas que realizan.
En el lado opuesto, algunos taxistas como Juan, que siempre lleva el cinturón, consideran que les ha salvado la vida en dos ocasiones y destacan que pasan muchas horas al volante, lo que aumenta el riesgo de accidente. También hay profesionales que pensaban que ya era obligatorio, como Domingo, y otros que lo ven como una ventaja para evitar lesiones. Desde el Institut Metropolità del Taxi (IMET) recuerdan que la seguridad es una "prioridad absoluta" dentro del vehículo, para conductores y pasajeros.
Adaptación y consecuencias
Para facilitar la adaptación, el Institut Metropolità del Taxi (IMET) utilizará su canal interno de comunicación para informar a los más de 14.000 taxistas que operan en el área metropolitana de Barcelona y evitar así descuidos que conlleven sanciones. La medida también afecta a los conductores de vehículos de mercancías y a los profesores de autoescuela, que deberán modificar sus hábitos a partir de octubre.
La entrada en vigor de la obligación supone el fin de una excepción que se remontaba a décadas atrás y que, según reconoce el propio presidente del Sindicato del Taxi de Cataluña, constituía una "anomalía normativa". Aunque el sector mantiene sus reservas sobre la seguridad en determinados contextos, la norma ya está aprobada y su aplicación será efectiva desde el 1 de octubre.
Con la nueva regulación, las autoridades buscan equiparar las condiciones de seguridad de estos profesionales a las del resto de conductores, al tiempo que el sector deberá ajustar sus rutinas a la obligación de llevar el cinturón en todo momento durante la prestación del servicio.