El estudiante se ha preparado el tema y sabría explicarlo al dedillo. Pero, cuando tiene el examen delante, empiezan los sudores fríos: reconoce las palabras, las opciones se parecen y ya no sabe cuál elegir.
Ian Garzón, creador de MétodoTEST, afirma que, tras más de tres años trabajando mano a mano con más de 300 opositores, sitúa este problema en la diferencia entre cómo procesan la información el tribunal y el estudiante, y en los objetivos distintos con los que lo hacen.
Garzón lo resume así: "El estudiante lee un texto pensando en aprenderlo. El tribunal lo lee pensando en cómo convertirlo en preguntas".
Su propuesta busca acercar ambos procesos para que el estudiante no solo aprenda el temario, sino que también se prepare para responder a las posibles preguntas.
Donde parece haber un párrafo, hay varias preguntas
Un texto puede explicar quién concede una autorización, cuáles son sus requisitos y cuánto dura. Garzón propone reconocer esas partes como "unidades preguntables": fragmentos del contenido que permiten formular una pregunta con sentido y mantener una respuesta completa.
Desgranarlas no significa aislar datos: un plazo debe seguir unido a su trámite y una excepción, a su regla.
Garzón relaciona este enfoque con la programación: del mismo modo que hay variables que contienen números, texto o listas, distingue distintos tipos de unidades preguntables. Su clasificación propia incluye definiciones, datos, listas, actores, condiciones, consecuencias y secuencias, entre otros.
Según su planteamiento, no son etiquetas para memorizar, sino pistas para estudiar. Una lista exige conservar sus elementos; un procedimiento, además, su orden. También importan las conexiones: exigir dos requisitos no equivale a permitir uno u otro.
"No todas las preguntas exigen la misma tarea mental"
Garzón distingue entre preguntas directas, indirectas y casos prácticos. En las directas, el enunciado delimita qué se busca. En las indirectas, hay que comprobar afirmaciones, identificar sus unidades y detectar cambios en los datos o las relaciones. Los casos prácticos exigen interpretar hechos y aplicar reglas.
Según Garzón, la presencia de cada tipo de pregunta varía entre oposiciones y convocatorias; analizar exámenes oficiales permite ajustar la preparación.
Garzón afirma: "Una de las claves del éxito en la oposición se encuentra en una primera vuelta de calidad al temario".
Para Garzón, esa primera vuelta sirve para comprender y cribar: distinguir la información relevante e identificar sus unidades y relaciones. Las posteriores permiten sintetizar, ordenar y conectar mediante tablas, esquemas o asociaciones. Una mnemotecnia puede ayudar cuando un dato se resiste.
Memorizar como resultado de procesar bien la información
En el modelo que propone Garzón, memorizar es el resultado de ese trabajo, reforzado mediante la recuperación, el repaso y la corrección de las desviaciones en el estudio para optimizar el resultado.
Garzón explica: "Se trata de analizar los errores en los test para identificar dónde ha fallado el proceso de memorización de ese dato: en la comprensión, la síntesis, la asociación o la recuperación, etc. Así podemos corregir ese punto, en lugar de volver a estudiar lo mismo de la misma manera".
Según explica Garzón, el modelo se basa en la ingeniería inversa: partir de las preguntas para comprender cómo se construyeron y volver al temario con decisiones concretas. El examen deja así de servir solo para contar aciertos y empieza a orientar el estudio.
En la propuesta de Garzón, el tribunal no pregunta cuántas veces se ha leído una página, sino que plantea una tarea. La clave, según el creador de MétodoTEST, es haber aprendido a realizarla antes.