Una reunión marcada por el accidente de Urda
Alberto Núñez Feijóo presidió el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Popular el lunes 2 de noviembre de 2026 en la sede nacional del partido, en Madrid. A la reunión acudieron integrantes de la dirección y dirigentes territoriales, entre ellos los presidentes autonómicos Alfonso Fernández Mañueco, Fernando López Miras y Juan Francisco Pérez Llorca.
El encuentro comenzó con un minuto de silencio por las víctimas del accidente ferroviario de Urda. En su intervención, Feijóo expresó también su apoyo a las familias y al personal ferroviario. La reunión reanudó la actividad política del partido tras los días de luto oficial, y el líder popular vinculó sus críticas al Gobierno con la gestión de la emergencia; esas críticas se recogen como declaraciones políticas, no como conclusiones sobre las causas del siniestro.
El PP reivindica una alternativa basada en la gestión
Feijóo presentó «gestión, rigor y experiencia» como ejes de la alternativa del PP y afirmó que su objetivo era la «reconstrucción nacional», no la destrucción del adversario. También pidió a sus compañeros mantener una precampaña centrada en propuestas y en proyectar capacidad de gestión.
En ese marco, cuestionó la respuesta del Ejecutivo al accidente y sostuvo que el presidente del Gobierno debería dar explicaciones ante la Diputación Permanente del Congreso, en lugar del ministro de Transportes. Afirmó asimismo que, si dependiera de él, el ministro ya habría sido cesado. Son posiciones expresadas por el dirigente popular, no decisiones adoptadas ni hechos establecidos sobre la responsabilidad por el accidente.
Feijóo recordó a la exministra Fátima Báñez y pidió al partido tomar como referencia su concepción de la política como servicio, diálogo y trabajo. El homenaje formó parte del discurso junto con la defensa de una gestión pública centrada, según sus palabras, en que las instituciones funcionen.
La inversión anunciada queda condicionada a llegar al Gobierno
En una entrevista previa a la reunión, Feijóo cifró en 300.000 millones de euros la inversión que, a su juicio, necesita España en infraestructuras ferroviarias, viarias, eléctricas e hídricas. Presentó la cifra como una propuesta política para el caso de que el PP llegue al Gobierno, no como un presupuesto aprobado.
El líder popular añadió que impulsaría una auditoría de la red ferroviaria y que priorizaría el mantenimiento y la renovación de las infraestructuras existentes. El alcance temporal y financiero de esas medidas no quedó desarrollado en la intervención descrita; por tanto, se trata de compromisos anunciados y todavía no ejecutados.