Un compromiso que continúa después del voto
La ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias se celebró el viernes 23 de octubre de 2026 en el Teatro Campoamor de Oviedo. La cita correspondió a la 46.ª edición de los galardones. En su intervención, Felipe VI pidió cuidar las formas y las instituciones democráticas y definió esa tarea como un compromiso «diario, cívico y exigente», necesario, dijo, para sostener la convivencia y orientar la vida pública hacia el bien común.
El Rey señaló que los ciudadanos tendrían pronto la responsabilidad de definir la orientación política del país en las elecciones previstas para el 29 de noviembre. A la vez, sostuvo que el ejercicio de la democracia no se agota en las urnas: también requiere una implicación cotidiana y atención a los intereses legítimos de la ciudadanía.
Felipe VI añadió que la convivencia y el bien común exigen atender y equilibrar, en la medida de lo posible, los intereses legítimos de todos los ciudadanos. Enmarcó así la responsabilidad democrática en el respeto a las instituciones y en una participación que no se limita al día de la votación.
La Transición y la Constitución como referencias
Felipe VI enlazó ese planteamiento con las cinco décadas transcurridas desde la aprobación de la Ley para la Reforma Política. Describió la Transición como un proceso complejo, basado en la generosidad y la altura de miras, que permitió pasar de la dictadura a las libertades.
También destacó la Constitución de 1978, a la que describió como un marco capaz de acoger a todos los españoles sin distinción. En su discurso, la democracia quedó planteada como un aprendizaje abierto que requiere mantener la alerta y renovar la voluntad ciudadana de aprender y mejorar.
Experiencia y paciencia frente a la inmediatez
El Rey dedicó otra parte de su intervención al valor de la experiencia y al trabajo de los galardonados. Señaló que el esfuerzo y la constancia permiten convertir el talento en resultados y contrastó ese proceso, que requiere tiempo, con la rapidez con la que la inteligencia artificial puede procesar y sintetizar información.
Felipe VI planteó si la inteligencia artificial podría adquirir, con el paso del tiempo, el aprendizaje moral que vinculó a la edad, la experiencia y la consideración hacia los demás. Su conclusión fue una invitación a la paciencia: «Démonos tiempo, démonos confianza, para llegar a la mejor versión de nosotros mismos». También expresó su orgullo por los pasos de la princesa Leonor como presidenta de honor de la Fundación, mientras continúa su formación, y aludió al aprendizaje de la infanta Sofía.