De Ceuta a Melilla en dos jornadas
Felipe VI y Letizia visitaron Ceuta el 13 de octubre y continuaron el recorrido en Melilla al día siguiente. En Ceuta se reunieron con representantes institucionales y de la sociedad local, visitaron el colegio Vicente Aleixandre y participaron en un acto de recuerdo a las personas fallecidas durante la crisis migratoria de julio. Esa noche pernoctaron en la ciudad.
El 14 de octubre viajaron a Melilla. Allí acudieron a la Plaza de España y al Palacio de la Asamblea, visitaron el colegio Pintor Eduardo Morillas y mantuvieron un encuentro con representantes de la sociedad melillense en el Hotel Melilla Puerto, donde Felipe VI pronunció el discurso de cierre. En ambas ciudades recibieron las llaves de oro; en Melilla, el Rey agradeció la acogida y la labor de los servidores públicos.
La visita tuvo lugar unos dos meses y medio después de la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio, un episodio que dio lugar a una grave crisis en la ciudad autónoma.
Frontera europea y defensa de los valores
En su intervención en Melilla, Felipe VI afirmó que «Melilla es España y Melilla es Europa» y describió la frontera de la ciudad como parte de la frontera de la Unión Europea. Añadió que «cualquier amenaza a la frontera de un Estado miembro lo es, por tanto, al conjunto de la UE», y vinculó la protección fronteriza con los derechos, las libertades y las responsabilidades compartidas.
El Rey sostuvo que la defensa del imperio de la ley y de la dignidad humana no debe confundirse con debilidad. «Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades», afirmó.
Al recordar la jornada anterior en Ceuta, Felipe VI dijo que seguían impresionados por lo vivido allí y expresó su reconocimiento por el temple de sus habitantes. También destacó el civismo de la ciudadanía ceutí y llamó a preservar la convivencia.
Cercanía, convivencia y buena vecindad
En el acto final, Felipe VI dijo que él y la Reina no olvidarían la visita y que se marchaban «con ganas de volver». Añadió que Ceuta y Melilla merecen sentir más a menudo «el abrazo y la cercanía de todos los españoles».
El Rey defendió que las discrepancias democráticas deben ir acompañadas de unidad institucional y búsqueda del entendimiento. También describió la convivencia como un reto diario y animó a los melillenses a mantener la confianza en el futuro de la ciudad.
Sobre Marruecos, abogó por construir y preservar una relación de buena vecindad basada en la confianza, la responsabilidad y la buena fe.