Una audiencia en solitario antes de la ceremonia
Antes de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, Leonor presidió por primera vez en solitario la tradicional audiencia con los galardonados. El encuentro tuvo lugar en el Hotel de la Reconquista de Oviedo y precedió a la gala celebrada en el Teatro Campoamor.
Durante la audiencia, la princesa recibió a los premiados de esta edición. Más tarde participó en la ceremonia, donde pronunció un discurso centrado en la esperanza y en las preocupaciones de su generación.
Las dificultades de planear el futuro
En su intervención del 23 de octubre de 2026, Leonor habló de las dudas que afrontan los jóvenes al intentar imaginar su futuro. Mencionó la falta de expectativas y la dificultad de planear una vida con un buen trabajo y una vivienda.
Relacionó esas preocupaciones con un contexto de desigualdades, conflictos, extremismos e incertidumbre, además del impacto de las redes y del coste de la vida. No presentó una solución concreta: planteó cómo mantener el entusiasmo ante una realidad que describió como compleja y cambiante.
Una referencia histórica para hablar de esperanza
Para enlazar el presente con la historia de los premios, Leonor recordó su primera edición, celebrada en 1981. Recuperó las palabras que María Zambrano transmitió entonces a José Ortega Spottorno sobre «lo joven y lo inédito» como esperanza de una historia que se abre.
La referencia le permitió presentar la esperanza no como certeza de que todo saldrá bien, sino como la convicción de que hay causas que merece la pena defender. Al cerrar su discurso, citó un verso de Paul Valéry recuperado por Hayao Miyazaki: «El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!».
Los premiados como ejemplos de trabajo compartido
Leonor apoyó su argumento en los galardonados de la edición. Al hablar de Timothy Garton Ash, destacó la utilidad de su obra para comprender Europa y defendió los valores europeos. Sobre Julian Barnes, reivindicó la emoción de la literatura frente a la idea de que la inteligencia artificial pueda reproducirla.
También elogió a Studio Ghibli por el respeto a la naturaleza y la capacidad educativa del cine, y a Patti Smith por su autenticidad y mirada inconformista. Recordó la película Ponyo en el acantilado al hablar de la influencia del cine en su infancia.
En ciencia y cooperación, presentó la secuenciación del ADN desarrollada por David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer como fruto de la colaboración. Citó a la astronauta Christina Koch para subrayar que la humanidad comparte un mismo planeta y recordó a Lionel Messi como ejemplo de juego colectivo.