Cierre adelantado en el viñedo de alta montaña de Estamariu
La Fundació Planes Corts ha dado por concluida la vendimia en su viñedo de Estamariu (Alt Urgell, Lleida), situado a 1.365 metros de altitud, con un adelanto de entre dos y tres semanas respecto a una campaña normal. Así lo ha explicado el vicepresidente de la entidad, David Planes, quien atribuye el adelanto a que "la maduración del raïm ha anat molt més ràpida del que esperàvem". La recogida comenzó a primeros de septiembre con la variedad sauvignon y ha continuado con pinot noir, según los mismos responsables.
La producción de esta campaña incluye unos 514 kilos de sauvignon, prácticamente el triple que el año anterior, y más de 1.000 kilos de pinot noir, según los datos facilitados por la fundación. El resultado se traducirá en alrededor de 1.000 botellas de la marca Kadino, nombre medieval de la Serra del Cadí: unas 300 de blanco y 700 de tinto. Será la primera vez que la entidad comercializa su vino, y lo hará exclusivamente en la comarca del Alt Urgell.
El proyecto se apoya en la agricultura biodinámica y en una vinya de solo tres años, una de las más altas de la península Ibérica. Planes sostiene que cultivar en altura permite afrontar mejor el cambio climático: "La sequera no la patim tant, a més a més aquí és un territori amb aigua". El viticultor Joan Pagès ha subrayado que el suelo mantiene buenos niveles de materia orgánica.
La fundación prevé mantener la elaboración en un celler de Manresa durante los próximos cinco o seis años, antes de plantearse construir instalaciones propias. El objetivo declarado por sus responsables es servir de ejemplo y apoyo a otros agricultores del Alt Urgell interesados en recuperar el cultivo de la vid en la zona.
El patrón del adelanto en otras denominaciones de origen
Fuera de Cataluña, el adelanto se repite en varias zonas vitivinícolas. El Consejo Regulador de la DO León inició la vendimia con un adelanto de casi tres semanas, concretamente 19 días, según los datos difundidos por la propia entidad. La primera partida de uva de la variedad blanca Albarín entró en bodega a finales de la segunda semana de agosto, frente al 7 de septiembre que venía siendo habitual en el calendario histórico de la zona de producción del sur-sureste de la provincia de León y el norte de Valladolid.
En Rías Baixas, algunas bodegas como Marqués de Vizhoja (Arbo) y Martín Códax (Cambados) previeron comenzar la recolección en la segunda quincena de agosto, con un adelanto cercano a las tres semanas respecto al promedio de la última década, según su director técnico, Miguel Tubío. La empresa estimó además una producción un 20% inferior a la del año anterior por el estrés hídrico. Altos de Torona, Bodegas Eidosela y Villa Nora manejaban fechas similares en el Baixo Miño.
RTVE recoge que la campaña de 2026 es la más temprana de la que hay registro en varias regiones, con inicio a finales de julio en municipios como Campo de Criptana y en el Penedès. La DO Bierzo arrancó el 5 de agosto, diez días antes que el año anterior, según su presidente Adelino Pérez. UPA, por su parte, sitúa el adelanto general en más de tres semanas en comunidades como Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía.
Efectos sobre la producción y reclamaciones del sector
El adelanto no implica necesariamente una campaña más corta. El presidente de la DO Bierzo, Adelino Pérez, señala que las uvas de ciclo corto se recogen antes, pero los viñedos de altura maduran más tarde, por lo que es probable que el período total se alargue. La DO León prevé cerrar la campaña a finales de septiembre si la meteorología lo permite, con una estimación en torno a los tres millones de kilos.
En cuanto al volumen, las versiones difieren. RTVE recoge previsiones de una reducción de entre el 10% y el 15% en determinadas áreas, mientras la organización agraria UPA apunta a una cosecha "al mismo nivel o incluso por debajo" de 2025, que fue la segunda peor del siglo. El presidente de ASAJA, Pedro Barato, se muestra más cauto y considera que las cifras serán similares a las del año pasado, con una calidad "excelente".
UPA ha reclamado medidas para el sector: el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, una ayuda específica para el viñedo de secano en la próxima PAC y una línea de arranque controlado en zonas donde resulte necesario. La organización cifra en más de 200.000 las hectáreas de viñedo perdidas en España entre 2005 y 2025, tendencia que atribuye a la falta de rentabilidad.
El conjunto del sector vitivinícola aporta un impacto económico bruto anual de 22.350 millones de euros, según un cálculo de Analistas Financieros Internacionales citado por RTVE, y España es el país con mayor superficie de viñedo del mundo, por encima de las 913.000 hectáreas, la mitad en Castilla-La Mancha.