El auto judicial y las medidas cautelares
El Juzgado de Instrucción número 3 de Oviedo ha acordado la libertad provisional para los cinco detenidos por la agresión a dos militantes de AMA Asturies durante las fiestas de San Mateo, en la plaza de la Catedral de Oviedo. El auto, adoptado a petición de la Fiscalía del Principado de Asturias, impone una orden de alejamiento de las víctimas a menos de 200 metros y la prohibición de comunicarse con ellas por cualquier medio durante la tramitación del procedimiento.
La resolución descarta la obligación de comparecer periódicamente en el juzgado, una de las medidas que había solicitado el Ministerio Público, al constatar que todos los jóvenes disponen de domicilio y arraigo conocido en Oviedo. Los detenidos permanecen vinculados a la instrucción de la causa, según han confirmado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.
Los cinco arrestados pasaron a disposición judicial a lo largo de la mañana y fueron saliendo del Palacio de Justicia por la tarde, tras hacerse público el auto. La jornada comenzó con la llegada de los detenidos en un furgón policial poco antes de las nueve de la mañana.
La calificación de la Fiscalía y la investigación policial
El Ministerio Público atribuye a los detenidos dos delitos de lesiones, uno de ellos catalogado como menos grave, y un delito de odio. La calificación es provisional y podrá modificarse a medida que avance la instrucción de la causa.
La Policía Nacional, que desarrolló la investigación a través de la Brigada Provincial de Información, identificó a seis jóvenes por su presunta participación en los hechos. Cinco fueron detenidos y el sexto ha sido localizado en el extranjero, donde se encuentra estudiando. La Jefatura sostiene que todos ellos son presuntamente responsables de un delito de odio, mientras que a cuatro les atribuye además un delito de lesiones por su participación directa en los golpes.
La Fiscalía del Principado de Asturias había solicitado la libertad provisional de los cinco detenidos, así como la prohibición de aproximación a las víctimas a menos de 200 metros y la obligación de comparecer periódicamente en el juzgado, medida esta última que el auto finalmente no ha impuesto.
El relato policial, la posición de las defensas y el sexto investigado
La Policía Nacional sostiene que la agresión tuvo una motivación homófoba y que los seis jóvenes identificados pertenecen a Symmachiarii, el grupo de animación radical vinculado al Real Oviedo. Según la reconstrucción policial, uno de los jóvenes se acercó inicialmente a la caseta y arrancó una pancarta contra el racismo; después se marchó y regresó acompañado por los otros cinco, momento en que el grupo arrancó un faldón con la bandera arcoíris. Los investigadores aseguran que la agresión se produjo de forma sorpresiva cuando las víctimas salieron a recriminarles lo ocurrido.
Las defensas de los detenidos, ejercidas por los letrados Eduardo y Santiago Estrada, Alejandro Álvarez-Buylla, Ernesto Tuñón y José Manuel Fernández González, rechazan que existiera un componente ideológico o de odio. Sostienen que el enfrentamiento se originó durante una discusión nocturna marcada por el consumo de alcohol y que fueron las propias víctimas quienes comenzaron a empujar a varios de los jóvenes después de que uno de los detenidos retirase el faldón LGTBI. Los abogados niegan también cualquier vinculación de sus representados con grupos ultra del mundo del fútbol.
El sexto investigado, del mismo grupo de amigos y supuesto desencadenante del suceso al haber arrancado uno de los carteles de la caseta, no ha podido declarar al encontrarse en Italia realizando una estancia Erasmus. Su situación ya ha sido comunicada al juzgado, que deberá determinar cómo procede para tomarle declaración. Su defensa estudia que pueda prestar declaración por videoconferencia para evitar su desplazamiento.
Parte de la agresión quedó grabada por viandantes y las imágenes difundidas por redes sociales, junto con las cámaras municipales, fueron determinantes para la identificación de los investigados. Las dos víctimas fueron atendidas en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA); una de ellas necesitó varios puntos de sutura antes de recibir el alta.