Bloqueos y problemas de abastecimiento
Durante varios días de octubre de 2026, las movilizaciones de transportistas contra el coste del combustible afectaron a distintas zonas del sur de Italia. Los cortes en carreteras y autopistas dificultaron el reparto de mercancías y provocaron problemas de abastecimiento en supermercados, especialmente de productos frescos. Nápoles y otras zonas de Campania figuraron entre las más afectadas.
La interrupción repercutió también antes de que los productos llegaran a las tiendas: cosechas y alimentos perecederos quedaron pendientes de traslado, mientras algunas actividades productivas tuvieron dificultades para recibir materias primas. En Campania, la leche destinada a las queserías de Caserta no llegó con normalidad y algunas instalaciones suspendieron la producción de mozzarella de búfala.
Las incidencias alcanzaron también al suministro de combustible para el transporte aéreo. Crotone y Reggio Calabria fueron señalados entre los aeropuertos que se quedaron sin combustible para aviones, mientras que en Nápoles se aplicaron restricciones al repostaje. La situación varió según la instalación y no supuso la paralización general del tráfico aéreo.
El coste del combustible y la respuesta del Gobierno
El aumento del precio del gasóleo fue el motivo central de la protesta. El gasóleo agrícola pasó de 0,85 a 1,62 euros por litro, un encarecimiento que afectaba a transportistas y explotaciones agrarias y elevaba los costes de mover productos.
El Consejo de Ministros italiano aprobó un decreto con medidas de apoyo para sectores afectados por el combustible. Las coberturas describen ayudas fiscales y otras fórmulas de alivio, pero publican importes globales distintos y no comparables; por ello, no se atribuye una cifra única al paquete. La aprobación tampoco puso fin de inmediato a todos los bloqueos: algunos focos de movilización continuaron mientras se desarrollaba la respuesta gubernamental.
Identificaciones y advertencia del ministro de Justicia
En el marco de las actuaciones relacionadas con los bloqueos, las autoridades italianas identificaron a 1.339 personas y denunciaron a 71. También se organizaron escoltas para facilitar el transporte de productos esenciales y permitir la circulación de camiones.
El ministro de Justicia, Carlo Nordio, advirtió de que grupos de criminalidad organizada podían aprovechar las protestas. La advertencia se refirió a un riesgo posible y no acreditó que esos grupos se hubieran infiltrado efectivamente en los bloqueos.