Un cara a cara en la recta final de campaña
Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro participaron el 18 de octubre en un debate televisado de la campaña para la segunda vuelta. El encuentro se celebró en São Paulo, una semana antes de la votación, prevista para el 25 de octubre.
Ambos candidatos habían declinado participar en los debates previos a la primera vuelta. El formato de este encuentro incluyó intercambios directos y preguntas entre los rivales. Otro debate estaba previsto para el 23 de octubre, antes de la votación.
En los días previos al cara a cara, los sondeos citados situaban a ambos candidatos en empate técnico. Las encuestas no señalaban una ventaja clara dentro de sus márgenes de error.
Acusaciones y reproches entre los candidatos
El intercambio estuvo marcado por reproches personales e interrupciones. Flávio Bolsonaro cuestionó a Lula por investigaciones que, según sostuvo, afectaban a su entorno familiar; Lula reclamó explicaciones a su rival sobre sospechas relacionadas con el banquero Daniel Vorcaro y la financiación de la película Dark Horse. Se trató de acusaciones formuladas durante el debate, no de conclusiones acreditadas por el encuentro.
Lula vinculó a Flávio con el presidente argentino, Javier Milei, y le preguntó si pretendía aplicar en Brasil políticas similares, aludiendo a los recortes presupuestarios y a la «motosierra». Flávio respondió que, si ganaba, daría un «tijeretazo» a la corrupción del Gobierno de Lula y relacionó al presidente brasileño con Daniel Ortega y Nicolás Maduro.
Los dos aspirantes también se acusaron mutuamente de corrupción y de mantener relaciones impropias con otros actores políticos. En un cruce, Flávio pidió a Lula que se acercara y el presidente respondió que prefería mantener distancia. Las alegaciones de ambas partes quedaron enfrentadas, sin que el debate las resolviera.
Seguridad, deuda y coste de vida
La seguridad pública fue uno de los asuntos centrales para Flávio Bolsonaro, que defendió endurecer la respuesta frente a las organizaciones criminales y prometió medidas contra la inseguridad. Lula defendió una mayor coordinación entre el Gobierno federal y los ejecutivos regionales y municipales, y aludió a iniciativas legislativas y a la creación de un Ministerio de Seguridad Pública si prosperaba su propuesta de reforma.
En economía, Flávio puso el foco en el endeudamiento de las familias y el coste de vida. Prometió medidas para aliviar las deudas y propuso crear un Ministerio de la Prosperidad dirigido a los emprendedores digitales. Lula cuestionó el modelo de recortes que atribuyó a su rival. Los candidatos expusieron propuestas de campaña, pero el debate no supuso su aprobación ni su ejecución.