Hallazgo y tratamiento policial de la muerte
Nicholas Brandram, banquero británico de 44 años, fue hallado sin vida en su vivienda de Chiswick, al oeste de Londres, la noche del martes 15 de septiembre de 2026, según confirmó la Policía Metropolitana. Agentes y servicios de emergencias acudieron al domicilio tras recibir un aviso sobre un hombre inconsciente y certificaron su fallecimiento en el lugar.
Las autoridades han calificado la muerte de inesperada pero no sospechosa, a la espera del informe forense, y han informado a la familia. La Policía Metropolitana ha remitido su actuación previa en relación con Brandram a la Independent Office for Police Conduct (IOPC), el organismo independiente que supervisa posibles irregularidades policiales, que ha confirmado que está evaluando la remisión.
La familia del fallecido ha emitido un comunicado en el que sostiene que Brandram era inocente y atribuye su muerte a la presión que, según su versión, sufrió durante la investigación policial. Esta explicación procede de los allegados y no ha sido establecida como causa oficial por las autoridades.
Detención y vínculo con el caso 'Putney pusher'
El nombre de Brandram había cobrado notoriedad pública en junio de 2026, cuando fue detenido por la Policía Metropolitana bajo sospecha de causar lesiones graves en relación con el ataque del llamado Putney pusher. La detención se produjo el 15 de junio de 2026 y quedó en libertad bajo investigación, sin cargos formales. Durante el procedimiento también fue arrestado por separado bajo sospecha de posesión de drogas.
El caso se remonta a mayo de 2017, cuando las cámaras de seguridad captaron a un corredor empujando a una mujer hacia la calzada del puente de Putney justo cuando se aproximaba un autobús de dos pisos. El conductor logró una maniobra evasiva que evitó que la mujer fuera atropellada; la víctima, de 33 años entonces, sufrió heridas leves. La investigación fue cerrada en 2018 sin acusaciones y reabierta años después, lo que condujo a la detención de Brandram.
En el momento de su muerte, Brandram no había sido condenado ni acusado formalmente por el ataque de Putney. La investigación sobre el 'Putney pusher' continúa abierta.
Perfil y vínculos familiares con la realeza europea
Brandram era director en la banca privada de HSBC y antiguo capitán de los Scots Guards del Ejército británico, con experiencia en misiones en Afganistán, Irak y Bosnia. Nacido el 23 de abril de 1982, se formó en la Real Academia Militar de Sandhurst y, tras dejar la vida militar, desarrolló una carrera financiera.
Pertenecía a una familia vinculada históricamente a varias casas reales europeas. Era nieto de la princesa Catalina de Grecia y Dinamarca, hija del rey Constantino I de Grecia, y descendiente de la reina Victoria. A través de esa rama, estaba emparentado con la reina Sofía de España: su padre, Paul Brandram, era primo hermano de la reina emérita. De este modo, Nicholas Brandram era primo segundo de Felipe VI.
La relación entre ambas ramas familiares se mantuvo estrecha con el paso de las décadas; la propia reina Sofía fue madrina en la boda de una hermana de Brandram en 2017.
La posición de la familia y la investigación abierta
Tras conocerse el fallecimiento, la familia de Brandram difundió un comunicado en el que negó su implicación en el ataque y cuestionó la actuación policial. Sus allegados sostienen que no existían pruebas forenses que lo situaran en el puente de Putney en el momento de los hechos y citan, entre otros elementos, un correo electrónico enviado desde su trabajo aquella mañana y diferencias físicas con el hombre grabado por las cámaras.
El comunicado familiar atribuye su muerte a la vergüenza, ansiedad, humillación y presión extraordinaria que, según su versión, le generó una investigación que consideran innecesaria. Esta explicación procede de los allegados y no ha sido confirmada oficialmente como causa del fallecimiento.
La Policía Metropolitana ha remitido su contacto previo con Brandram a la IOPC, que evalúa si es necesaria una actuación adicional. La investigación sobre el 'Putney pusher' sigue abierta casi una década después del ataque.