Dos incidencias antes del restablecimiento
La Palma sufrió un cero energético a las 06:38 del 2 de noviembre de 2026, cuando se desconectó la central térmica de Los Guinchos. El corte general afectó a 50.508 suministros. La desconexión fue el mecanismo inmediato del apagón, pero las causas últimas seguían bajo investigación; la coincidencia con una tormenta eléctrica no demuestra por sí sola que esta lo provocara.
La interrupción general estuvo precedida por otra incidencia. A las 04:10 se disparó la línea de transporte de 66 kV Guinchos-Valle, lo que dejó sin suministro a 17.624 clientes de la zona de la subestación de Valle. El servicio de esos clientes se recuperó a las 05:40 mediante la red de media tensión, aunque la línea continuaba indisponible cuando se produjo el cero energético.
La reposición exigió recurrir a un grupo diésel
La recuperación avanzó mediante la conexión progresiva de grupos de generación y la energización de la red. A las 08:16 falló el arranque del grupo móvil de gas número 2, por lo que se puso en marcha el grupo diésel 15. Este quedó acoplado a la red a las 08:40, y desde entonces comenzó la energización progresiva.
A las 09:00, las barras de 20 kV estaban energizadas y se había incorporado una carga de estabilización equivalente a unos 1.300 clientes. Para entonces había tres grupos de generación arrancados y había concluido la reparación de la línea Guinchos-Valle, aunque aún estaba pendiente su entrada en servicio. El suministro quedó restablecido por completo a las 10:26, casi cuatro horas después del apagón general.
El antecedente de junio de 2025
El apagón del 2 de noviembre no fue el primero de carácter general registrado en La Palma en ese periodo. El 10 de junio de 2025, otro cero energético dejó sin electricidad a más de 50.000 suministros y el servicio se recuperó después de varias horas. Tras aquel episodio, el Gobierno de Canarias anunció actuaciones y reclamó medidas para reforzar la generación y la seguridad del suministro en la isla.
En noviembre de 2026, la secuencia volvió a poner en primer plano la vulnerabilidad asociada a la generación y al transporte eléctrico insular. La información disponible señala que el Gobierno autonómico mantenía contactos con las compañías para esclarecer lo ocurrido; la repetición de apagones no permite, por sí sola, concluir que ambos incidentes tuvieran la misma causa.