Una patronal alerta de paradas por los picos de precio eléctrico
La Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid) ha alertado de que varias plantas del sector han comenzado a detener de forma temporal su producción en las franjas horarias en las que la electricidad alcanza sus precios más altos. La patronal, que integra a compañías como las gallegas Megasa y Celsa Atlantic y a ArcelorMittal, atribuye estas paradas al encarecimiento de los costes energéticos y advierte de que la práctica puede extenderse si se mantienen los niveles actuales de precios.
La organización sostiene que las paradas afectan a acerías eléctricas, un tipo de instalación cuyo consumo depende intensamente del precio horario de la electricidad. Fuentes de ArcelorMittal citadas por La Nueva España matizan el alcance: señalan que «por ahora» no es el caso de la siderurgia asturiana y que las detenciones se están produciendo en hornos eléctricos, como el que entrará en servicio a finales de año en la acería de Gijón tras una inversión de 213 millones de euros.
El contexto de partida es un sector con actividad ya debilitada. La patronal sitúa las paradas en un escenario de menor demanda europea y presión de las importaciones, sin que las cifras concretas de producción o empleo afectado hayan sido detalladas por las fuentes consultadas.
Un sobrecoste estimado de 658 millones y un calendario de precios al alza
Unesid estima en torno a 658 millones de euros el sobrecoste energético que soportará la siderurgia española entre marzo y diciembre de 2026. Por vectores, el impacto se reparte en 403 millones correspondientes a la electricidad y 255 millones al gas. La patronal calcula que aproximadamente 452 millones se concentrarán en el último cuatrimestre del año, frente a los 206 millones acumulados hasta agosto.
La estimación provisional refleja un deterioro acelerado de los precios en los últimos meses. En julio, el mercado eléctrico promedió 104,75 euros/MWh, un 50,5% más que en junio, mientras que el gas Mibgas registró una media próxima a 55,5 euros/MWh, un 23,5% superior. Las perspectivas para el cuarto trimestre sitúan la electricidad en torno a 143 euros/MWh y el gas natural cerca de 76 euros/MWh.
A esos importes se suman unos 20 euros/MWh por los servicios de ajuste, un componente que la patronal considera especialmente gravoso frente a otros esquemas europeos. Unesid reclama elevar a al menos 1.000 millones de euros la dotación de 2026 para compensar los costes indirectos de CO2, hasta el máximo permitido por la normativa europea, y pide conocer la cifra prevista para 2027.
El sector exporta el 70% de su producción, y cerca de dos tercios de esas ventas exteriores tienen como destino otros Estados miembros de la Unión Europea, según la patronal.
Reunión con el Gobierno y peticiones de la patronal
Unesid trasladó sus demandas al Gobierno en una reunión mantenida el lunes con el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, y con el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu. La patronal solicitó un plan de choque contra los sobrecostes que permita sostener la actividad industrial en 2026 y aporte certidumbre sobre las condiciones energéticas para 2027.
Entre sus peticiones figura consolidar con carácter estructural la reducción del 80% de los peajes eléctricos para la industria electrointensiva. Mientras los costes de los servicios de ajuste y las restricciones técnicas se mantengan en niveles elevados, propone integrarlos en los peajes para que puedan beneficiarse de esa misma reducción. También plantea mecanismos excepcionales, compatibles con el marco europeo, que limiten temporalmente la transmisión del precio del gas al de la electricidad, tomando como referencia la excepción ibérica u otras fórmulas de mitigación.
La directora general de Unesid, Carola Hermoso, ha señalado que la industria siderúrgica «no puede absorber de forma indefinida unos costes energéticos que deterioran nuestra capacidad para producir, invertir y competir». Según la patronal, la situación exige medidas inmediatas y también decisiones estructurales que permitan contar con una energía estable, previsible y competitiva.
El Gobierno trasladó a los sectores industriales la complejidad del escenario energético y las restricciones presupuestarias existentes, al tiempo que señaló que se están valorando nuevas medidas para paliar el impacto, según recoge La Nueva España.