NOTA DE PRENSA Sociedad
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CIRIA Toldos explica cómo aprovechar la terraza en otoño con una pérgola bioclimática

La empresa de Monzón (Huesca) analiza cómo estas estructuras permiten proteger los espacios exteriores del sol, la lluvia y el viento, y prolongar su uso durante buena parte del año con cerramientos y sistemas de automatización.

Las pérgolas bioclimáticas cuentan con lamas orientables para regular la luz y la ventilación, y pueden incorporar cerramientos, sensores e iluminación. CIRIA Toldos explica qué aspectos conviene tener en cuenta para adaptar estas soluciones a cada terraza o jardín y utilizarlos durante más meses al año.

Durante el mes de noviembre, las temperaturas más bajas, las lluvias y la reducción de las horas de luz hacen que muchas terrazas y jardines dejen de utilizarse hasta la primavera. Sin embargo, soluciones como las pérgolas bioclimáticas permiten crear espacios exteriores más protegidos y versátiles, adaptados a diferentes condiciones meteorológicas, y ampliar considerablemente los meses de uso de terrazas, patios y jardines.

A diferencia de una cubierta convencional, una pérgola bioclimática utiliza un sistema de lamas orientables que permite regular la entrada de luz solar y favorecer la ventilación natural. La posición de las lamas puede modificarse según las condiciones ambientales: se abren para aprovechar el sol y se cierran cuando se necesita más protección.

Protección frente al sol, la lluvia y el viento

Uno de los principales motivos para dejar de utilizar una terraza durante el otoño es la mayor inestabilidad meteorológica.

Las pérgolas bioclimáticas permiten responder a estas condiciones mediante la orientación de sus lamas. En días soleados, abrirlas puede facilitar la entrada de radiación solar y contribuir a conseguir una temperatura más agradable. Cuando llueve, pueden cerrarse para proteger la zona situada bajo la estructura.

Los sistemas correctamente diseñados incorporan, además, soluciones para canalizar y evacuar el agua de lluvia y evitar que se acumule sobre la cubierta.

La protección frente al viento depende de la configuración de cada instalación. La incorporación de cerramientos laterales permite reducir considerablemente la exposición y crear un espacio exterior más resguardado durante los meses fríos.

Cerramientos para aumentar el confort en otoño

Una pérgola bioclimática puede complementarse con diferentes sistemas de cerramiento.

Las cortinas de cristal, los cerramientos correderos o determinadas soluciones verticales permiten limitar la entrada directa del viento sin renunciar a la luminosidad ni a la sensación de conexión con el exterior.

Esta posibilidad resulta especialmente interesante en terrazas de viviendas, establecimientos hosteleros o zonas exteriores utilizadas como prolongación de espacios interiores.

Para elegir el cerramiento, conviene tener en cuenta la orientación de la terraza, la exposición al viento, el nivel de protección necesario y el uso previsto en cada época del año.

Automatización para adaptarse a las condiciones meteorológicas

La automatización es otra de las características que amplían las posibilidades de este tipo de estructuras.

Los sistemas motorizados permiten controlar cómodamente la apertura y la orientación de las lamas. Además, determinadas instalaciones pueden incorporar sensores de lluvia, viento o temperatura, capaces de modificar la posición de la cubierta según las condiciones ambientales.

Esta automatización facilita una gestión más eficiente del espacio y permite proteger tanto la estructura como los elementos situados bajo ella ante cambios repentinos del tiempo.

La iluminación integrada y otros sistemas domóticos también pueden contribuir a prolongar el uso de la terraza durante las tardes y noches de otoño, cuando disminuyen las horas de luz natural.

Una ayuda para mejorar la eficiencia energética

El uso adecuado de una pérgola bioclimática también puede influir en el comportamiento térmico de los espacios interiores próximos.

Durante los meses cálidos, orientar las lamas puede reducir la incidencia directa del sol sobre ventanales y fachadas y contribuir a limitar el sobrecalentamiento interior.

En otoño e invierno, una apertura adecuada permite aprovechar mejor la radiación solar cuando las condiciones son favorables. Esta gestión de la sombra y de la entrada de sol puede complementar otras medidas de eficiencia energética de la vivienda o del edificio.

No obstante, su efecto depende de factores como la orientación, el tamaño de la superficie acristalada o la posición de la propia pérgola.

Diseñar la pérgola según las características del espacio

Antes de instalar una pérgola bioclimática, resulta fundamental estudiar las condiciones particulares de cada terraza o jardín.

La orientación, las dimensiones disponibles, la exposición al viento y la lluvia, la necesidad de cerramientos laterales y la integración con la arquitectura existente condicionan la solución final.

También conviene valorar desde el principio si se desea incorporar automatización, sensores, iluminación o cerramientos. Una planificación conjunta permite conseguir un resultado más funcional y coherente.

CIRIA Toldos desarrolla e instala soluciones de protección solar adaptadas a viviendas, negocios y espacios exteriores. La empresa apuesta por estudiar cada proyecto de forma individual para combinar protección, confort, diseño y funcionalidad, con el objetivo de que terrazas y jardines puedan aprovecharse durante más meses al año y no únicamente en verano.

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