La Fundación Cione Ruta de la Luz ha culminado su proyecto de cooperación visual en Argentina con la entrega de casi 600 gafas a las personas atendidas meses atrás en Villa Gobernador Gálvez, al sur de la provincia de Santa Fe y dentro del área del Gran Rosario.
La entrega completa un trabajo que comenzó sobre el terreno el pasado mes de marzo, cuando los tres ópticos cooperantes —la guipuzcoana Alicia Osa y los navarros Elena Garbayo y Pedro Duc— se desplazaron hasta Argentina para desarrollar distintas jornadas de atención visual. Según la Fundación, realizaron 758 revisiones y prescribieron 590 gafas, que posteriormente fueron preparadas para hacerlas llegar a sus destinatarios.
Ahora, las imágenes de niñas, niños, personas adultas y mayores estrenando sus gafas ponen el punto final al proceso y permiten a los cooperantes reencontrarse, meses después, con algunas de las personas a las que atendieron. «Siempre hay caras, historias que se te quedan y luego, cuando los ves con su gafa, dices ‘mira, no te la he entregado yo, pero qué alegría’», explica Pedro Duc.
Una necesidad visible desde el primer momento
Las jornadas se desarrollaron en distintos puntos de Villa Gobernador Gálvez. Uno de ellos fue el colegio menesiano Teodelina Fernández de Alvear, donde se atendió al alumnado y a sus familias. El equipo trabajó también en un club deportivo para facilitar las revisiones a población no escolar y se desplazó hasta el centro educativo no formal de San Damián, en El Eucaliptal.
La respuesta de la población mostró rápidamente la dimensión de las necesidades existentes. Cuando se abrieron las listas para participar en las revisiones, la demanda fue tan elevada que tuvieron que cerrarse apenas unos días después, al haberse cubierto la capacidad disponible.
Los cooperantes encontraron situaciones muy diferentes: personas que necesitaban actualizar su graduación, mayores que continuaban utilizando gafas que ya no respondían adecuadamente a sus necesidades y niñas y niños que acudieron con monturas rotas. Pedro recuerda especialmente a algunos pequeños que tenían que sujetar sus gafas con una mano mientras escribían con la otra para poder seguir utilizándolas.
También hubo momentos en los que una simple prueba permitía anticipar el cambio que supondrían las futuras gafas. «Hay algún caso siempre llamativo, cuando la persona beneficiaria necesita mucha graduación y no la tiene. Desde que le pones la gafa de prueba, les cambia la cara a las niñas y niños», recuerda Pedro.
Elena destaca la satisfacción de participar en un trabajo dirigido a cuidar la salud visual de personas que tienen dificultades para acceder a las gafas que necesitan. «Estoy muy contenta de pertenecer a Ruta de la Luz y de poder participar en estos proyectos», señala.
Un proyecto construido entre muchas manos
El proyecto se desarrolló de la mano de Solidaridad con América Latina–Hego Amerikarekin Elkartasuna, SAL/HAE, organización de solidaridad internacional vinculada a la Congregación de los Hermanos Menesianos, y con la implicación de la comunidad y las personas voluntarias locales.
Su trabajo fue fundamental para preparar la llegada de los cooperantes, organizar las jornadas y los listados de personas, acondicionar los espacios de revisión y resolver las necesidades logísticas. Esa organización permitió que los tres profesionales pudieran concentrar sus esfuerzos en la atención visual.
El acompañamiento de la contraparte continuó después de la expedición y resultó igualmente importante para completar la llegada y distribución de las gafas. La Fundación destaca especialmente la colaboración de Iván Márquez (Coordinador de Solidaridad con América Latina - Hego Amerikarekin Elkartasuna), el hermano Fernando Mussi (Comunidad Menesiana en Rosario, Argentina) y «Tato» (Eduardo Bulsicco, concejal de la Alcaldía de Villa Gobernador Galvez), junto con todas las personas implicadas sobre el terreno.
«Esto es una suma de esfuerzos», resume Pedro. En la cadena participan las personas de la Fundación Cione Ruta de la Luz, su equipo, los cooperantes, SAL/HAE, los Hermanos Menesianos y sus personas voluntarias; un esfuerzo que termina, en sus propias palabras, «en esa gafita que se entrega, que hace que el niño pueda ver la pizarra, ese abuelito que puede volver a ver un poco la tele».
Con las gafas ya en manos de sus destinatarios, el proyecto completa su recorrido en Argentina. Misión cumplida.