La acusación sobre Ceuta
El presidente argentino Javier Milei afirmó el 21 de octubre de 2026 que el Gobierno de Pedro Sánchez fomentaba lo que llamó la «invasión» de Ceuta por motivos electorales. En el desayuno informativo celebrado en Madrid, resumió su acusación con la frase «cada inmigrante es un voto».
Milei se refirió específicamente a las entradas masivas registradas en Ceuta a finales de julio y sostuvo que «no fueron un accidente ni una casualidad». Esa fue su valoración: las fuentes disponibles no acreditan que el Gobierno organizara o alentara las entradas ni que actuara con un propósito electoral.
Ataques a Sánchez y contexto de la visita
En el mismo acto, organizado por Nueva Economía Fórum, Milei llamó a Sánchez «impresentable dictador» y defendió que los liberales debían sacar a los socialistas del poder «a patadas». También dijo que no se reuniría con el presidente del Gobierno. Justificó la negativa con insultos y acusaciones, entre ellas que no quería «ir a ver a un delincuente ladrón» ni tener que «coserse los bolsillos para no salir expoliado». Son expresiones atribuidas a Milei, no constataciones sobre la actuación de Sánchez.
La visita de octubre de 2026 era la séptima de Milei a España desde que asumió la Presidencia argentina a finales de 2023. El mandatario afirmó que era amigo de Santiago Abascal e Isabel Díaz Ayuso; en esta visita no tenía previsto reunirse con Abascal y figuraba una reunión institucional con Ayuso.
El antecedente del enfrentamiento se remonta a mayo de 2024, durante el primer viaje de Milei a España. En un acto organizado por Vox, insultó a Sánchez y llamó «corrupta» a su esposa, Begoña Gómez. Aquellas declaraciones provocaron un incidente diplomático y España llamó a consultas a su embajadora en Buenos Aires.
La respuesta pública de Sánchez
El mismo 21 de octubre de 2026, Sánchez difundió un vídeo en X en el que se reivindicó como «zurdo». Vinculó esa palabra con medidas como subir el salario mínimo y las pensiones y defender el derecho al aborto.
Las intervenciones se produjeron en paralelo durante la visita de Milei: el presidente argentino dirigió sus ataques a Sánchez y a los socialistas, mientras el jefe del Gobierno reivindicó la etiqueta política que Milei emplea de forma despectiva. Las acusaciones sobre las motivaciones del Gobierno en Ceuta no quedan acreditadas por estas declaraciones.