Un llamamiento respaldado por el informe
El décimo informe The Lancet Countdown sobre salud y cambio climático reclama que los gobiernos reconozcan formalmente el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial. Sus 146 investigadores, procedentes de 30 países y más de cien instituciones, sostienen que los efectos sobre la salud avanzaron con mayor rapidez en 2016-2025 que en la década anterior.
El documento analiza 54 indicadores. Entre los datos destacados, estima que el calor estuvo relacionado con 710.000 muertes en 2023 y atribuye al cambio climático más del 70 % de esas muertes. También calcula que el cambio climático causó casi tres millones de muertes relacionadas con el calor entre 2016 y 2023. Los autores señalan que el calor reduce la capacidad de trabajar: para 2025 estiman pérdidas mundiales de ingresos potenciales de 1,07 billones de dólares.
Sequías, lluvias extremas y riesgos para la salud
El informe también describe amenazas asociadas a fenómenos extremos. En 2025, la sequía extrema afectó durante al menos un mes al 51,8 % de la superficie terrestre mundial. Para el periodo 2016-2025, estima que las precipitaciones extremas afectaron cada año al 17,2 % de la superficie terrestre, frente al 14,8 % de la década anterior; estos episodios elevan los riesgos de inundaciones, deslizamientos y enfermedades transmitidas por el agua.
Los autores relacionan estos cambios con impactos que van más allá de las lesiones o muertes inmediatas, como la presión sobre la producción de alimentos y la salud de las comunidades. El informe presenta estos indicadores como parte de una tendencia de daños que, según su análisis, se ha acelerado en la década posterior al Acuerdo de París.
La respuesta que proponen los expertos
La recomendación central es crear un nuevo instrumento internacional de respuesta coordinada, con participación de la Organización Mundial de la Salud, para abordar los efectos del cambio climático sobre la salud. La propuesta busca facilitar la coordinación y la asignación de recursos; no equivale a una declaración ya aprobada ni a un mecanismo que esté en funcionamiento.
El informe plantea además reducir de forma urgente y equitativa las emisiones de gases de efecto invernadero y situar la salud en el centro de las decisiones climáticas y de financiación. También propone ampliar la financiación mediante subvenciones y condiciones favorables, en lugar de depender de préstamos que aumenten la deuda de los países.
Los indicadores de transición energética muestran avances y límites: la inversión mundial en energías limpias alcanzó 2,1 billones de dólares en 2025, pero los combustibles fósiles todavía suministran más del 80 % de la energía mundial. Para los autores, esa distancia entre las mejoras registradas y la persistencia de riesgos hace necesaria una respuesta sanitaria y climática más coordinada.