Lluvias previstas en Canarias y Galicia
En noviembre de 2026, la borrasca Bruna se profundizó al oeste de las Azores y su sistema de frentes se aproximó al noroeste peninsular. La previsión describió varios días de lluvias fuertes o muy fuertes, tormentas y rachas de viento intensas en Canarias y distintas zonas de la Península.
Las primeras precipitaciones se esperaban en el oeste de Canarias el viernes 6 de noviembre, con posibilidad de que fueran localmente fuertes en La Palma. Al final de esa jornada, un frente debía entrar por el noroeste peninsular y podía dejar chubascos localmente fuertes en el oeste de Galicia. El pronóstico apuntaba a que las lluvias se extenderían al resto del archipiélago canario durante el domingo 8.
En la Península, el episodio debía intensificarse entre el domingo y el martes con el paso de varios frentes. Los mayores acumulados se preveían en áreas expuestas a los vientos húmedos del sur y suroeste: el suroeste de Andalucía, Extremadura, Gredos y la vertiente atlántica de Galicia. En las vertientes cantábrica y mediterránea, las precipitaciones podían ser más dispersas y ocasionales.
Viento, oleaje y riesgos de las lluvias
La previsión también contempló temporal marítimo. Desde el domingo se esperaban olas de entre cinco y seis metros en la costa occidental de Galicia y otras cercanas a cuatro metros en el litoral occidental de Andalucía. Las condiciones marítimas en Canarias podían empeorar durante el fin de semana.
Aemet advirtió de posibles inundaciones locales en zonas bajas y crecidas de ríos. La previsión señalaba una especial vulnerabilidad en áreas afectadas por los incendios del verano anterior, aunque la incertidumbre sobre la posición de la borrasca impedía precisar dónde se concentraría el mayor impacto. Las lluvias abundantes y persistentes eran el principal factor de riesgo; también se contemplaban rachas de viento muy fuertes y mala mar.
La interacción de bajas secundarias podía alterar la trayectoria
Los modelos meteorológicos contemplaban que dentro del sistema principal pudieran formarse bajas secundarias que girasen unas alrededor de otras. Esa interacción se conoce como efecto Fujiwhara y puede modificar las trayectorias de los centros de bajas presiones e incluso favorecer su fusión.
La posible interacción añadía incertidumbre al pronóstico: un desplazamiento de las bajas podía cambiar la distribución de las precipitaciones y dificultar la identificación anticipada de las zonas más afectadas. Por ello, la ubicación e intensidad finales de la lluvia no podían establecerse con precisión en esa previsión.