Récord exportador insuficiente para frenar el déficit
El déficit comercial español se situó en 38.005 millones de euros entre enero y julio, un 30,5% más que en el mismo periodo del año anterior, según el informe mensual de comercio exterior que publica el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. El deterioro se produce pese a que las exportaciones alcanzaron un máximo histórico para ese periodo: 236.587,4 millones de euros, un 2,2% más interanual. Las importaciones, sin embargo, crecieron a un ritmo más del doble, un 5,3%, hasta los 274.592,4 millones.
La tasa de cobertura —el porcentaje de importaciones que pueden financiarse con exportaciones— se situó en el 86,2% a cierre de julio, frente al 88,8% de un año antes. El dato refleja un deterioro paulatino del saldo comercial de bienes, aunque no equivale a un déficit exterior global: la balanza por cuenta corriente, que incluye servicios, rentas y transferencias, mantenía en junio un superávit equivalente al 2,3% del PIB, según los últimos datos del Banco de España, con el turismo como principal sostén (saldo turístico del 4,1% del PIB).
El peso de la energía en el deterioro del saldo
El componente energético explica buena parte del aumento del déficit. Las importaciones de productos energéticos sumaron 36.993 millones de euros entre enero y julio, un 13,6% más que en el mismo periodo de 2025. Las exportaciones energéticas, por su parte, crecieron un 28% hasta los 17.436,4 millones, lo que deja un déficit energético de 19.556,7 millones de euros, más de la mitad del desequilibrio comercial total.
Las cabeceras que difunden el informe sitúan el encarecimiento de los mercados energéticos en el contexto del conflicto en Irán y las dificultades de navegación en el estrecho de Ormuz, por donde transitа buena parte de los buques petroleros y gasistas. En el solo mes de julio, las exportaciones energéticas españolas aumentaron un 60,8% interanual, lo que permitió reducir el déficit energético mensual en 625 millones de euros respecto a julio de 2025, según destaca el departamento que dirige Carlos Cuerpo. El déficit no energético se situó en 3.225,8 millones.
Superávits sectoriales y geográficos que compensan parcialmente
A pesar del deterioro global, varios sectores y socios comerciales mantienen saldos positivos. Los mayores superávits acumulados hasta julio corresponden a alimentación, bebidas y tabaco (10.607,1 millones de euros), semimanufacturas no químicas (3.857,7 millones) y otras mercancías (3.710 millones). Por países, los mayores superávits se registran con Portugal (11.323,6 millones), Francia (11.002,2 millones) y Reino Unido (8.098,5 millones). El superávit comercial con la Unión Europea se mantiene de forma ininterrumpida desde enero y alcanzaba 1.740 millones en julio.
En el lado negativo, el déficit con China ascendió a 26.746,8 millones hasta julio, un 12,8% más, tras caer las exportaciones un 3,3% y crecer las importaciones un 10,1%. Con Estados Unidos, en cambio, el déficit se redujo un 9%, hasta 7.489,8 millones. El informe también refleja que el número de exportadores regulares —aquellos que han vendido al exterior más de 1.000 euros durante el año de referencia y los tres anteriores— aumentó un 0,8%, hasta 44.478 empresas, que concentran prácticamente la totalidad de las ventas exteriores.
Dimensión territorial y lectura oficial
El comportamiento de las exportaciones es desigual por territorios. Cataluña registró un récord histórico de exportaciones en un mes de julio, con 9.533 millones de euros (+3,6%), aunque su déficit acumulado entre enero y julio se amplió hasta los 8.828,9 millones, un 7,2% más. La Comunitat Valenciana exportó 3.431,3 millones en julio (+6,1%) y acumula un déficit de 1.117,6 millones. Extremadura, por su parte, exportó 2.176,9 millones hasta julio, un 5% menos interanual, según los datos del mismo informe.
En la lectura oficial, la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, subrayó durante un acto del Spain Investors Day que las ventas exteriores de julio superaron los 35.400 millones, máximo para ese mes, y vinculó el crecimiento a una mayor diversificación hacia servicios no turísticos, que ya superan los 120.000 millones anuales. También defendió atraer inversión extranjera de valor añadido y alertó de los riesgos de dependencia en sectores estratégicos, en alusión a proyectos industriales chinos en automoción y otros ámbitos.