Qué cambia el INE y con qué magnitud
El Instituto Nacional de Estadística ha publicado este viernes la revisión ordinaria de la Contabilidad Nacional Anual correspondiente al periodo 2023-2025. El resultado central es un ajuste a la baja del crecimiento de 2025, que se queda en el 2,6% en volumen, dos décimas menos que la cifra adelantada en marzo. En sentido contrario, el avance de 2024 se eleva dos décimas, hasta el 3,7%, y el de 2023 se recorta una décima, hasta el 2,4%, una cifra que el organismo fija con carácter definitivo.
La revisión no altera la secuencia general: la economía española creció más en 2024 que en 2025, y la corrección de 2025 no invalida el nivel de actividad, sino la intensidad del avance respecto a lo estimado. En términos de PIB nominal, la estimación queda por encima de la publicada previamente, mientras que el deflactor implícito se revisa una décima al alza, hasta el 3%, lo que sitúa el crecimiento en términos corrientes en el 5,7%.
El proceso se realiza de forma coordinada con el Banco de España, en cuentas financieras y balanza de pagos, y con la Intervención General de la Administración del Estado en las cuentas de las administraciones públicas. Según la información publicada, la revisión incorpora fuentes estadísticas no disponibles en la primera estimación, entre ellas datos administrativos de empresas.
Por qué baja 2025: consumo y exportaciones
La revisión a la baja de 2025 se explica por una menor aportación de la demanda interna y de la demanda externa. La demanda interna contribuyó con 3,4 puntos al crecimiento, una décima menos que en el cálculo anterior, mientras que la demanda externa restó 0,8 puntos, una décima más de lo estimado.
Dentro de la demanda nacional, el gasto en consumo final creció un 2,9%, dos décimas menos que la estimación previa. El consumo de los hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares avanzó un 3,1%, tres décimas por debajo del cálculo anterior, mientras que el consumo de las administraciones públicas se mantuvo en el 2,4%.
El sector exterior también se revisa a la baja. Las exportaciones crecieron un 2,6%, un punto menos que la estimación inicial, y las importaciones un 5,5%, frente al 6,2% previo. En cambio, la inversión ofrece un dato mejor: la formación bruta de capital se sitúa en el 6%, dos décimas por encima de lo estimado, impulsada por el aumento de la variación de existencias, aunque la formación bruta de capital fijo modera su avance hasta el 5,4%.
Empleo, rentas y las ramas que más cambian
En el mercado laboral, el número de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo creció un 2,8% en 2025, la misma tasa que antes de la revisión. Las horas trabajadas aumentaron un 2%, una décima menos, y la remuneración de los asalariados subió un 7,2%, sin cambios respecto a la estimación previa. La productividad, medida como la relación entre el PIB en volumen y las horas trabajadas, creció un 0,6%, una décima menos de lo adelantado.
La Renta Nacional Bruta de 2025 se sitúa en 1.693.738 millones de euros, un 6,2% por encima de la de 2024 y un 0,5% más de lo estimado inicialmente. Esta magnitud, que incorpora los flujos de renta con el resto del mundo, es la referencia que el INE publica junto al PIB y no debe confundirse con el PIB a precios corrientes.
En el detalle por ramas de actividad, las mayores aportaciones a la revisión al alza de 2024 corresponden a la agricultura, con un crecimiento del 15%, y a las actividades profesionales y científicas, con un 8,3%, en línea con la revisión de la inversión en activos inmateriales. En sentido contrario, se recortan las estimaciones de comercio, transporte y hostelería, actividades inmobiliarias, actividades artísticas y recreativas y construcción. Con esta actualización, las cifras de 2024 mantienen carácter provisional y las de 2025 siguen siendo estimaciones de avance, por lo que podrán volver a modificarse.