La colisión en Urda
El 28 de octubre de 2026, a las 8:53, se produjo una colisión por alcance en la vía 2 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, junto a la entrada de la estación de Urda. El Iryo 6076 estaba detenido ante la señal de entrada cuando fue alcanzado por el AVE 2080 de Renfe. La nota inicial de la autoridad técnica estimó que el impacto se produjo a entre 160 y 200 km/h; precisó que la velocidad concreta debía determinarse mediante el registrador embarcado.
Los trenes circulaban entre Madrid y Sevilla. La información inicial describió daños graves en ambos convoyes y en la infraestructura, así como la interrupción de la circulación en la línea. La velocidad estimada y la descripción de los daños correspondían a la información disponible durante las primeras actuaciones, no a una conclusión final.
La incidencia ferroviaria y las primeras actuaciones
La información inicial de la AITAT sitúa a las 8:31 el comienzo de una avería del sistema LZB. Tras la incidencia, los trenes pasaron a circular bajo el régimen de Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), y el centro de regulación y los maquinistas intercambiaron instrucciones mediante comunicaciones registradas, denominadas telefonemas.
La autoridad técnica planteó de forma provisional que una cadena de averías, instrucciones y acciones pudo conducir a la colisión sin que actuaran las barreras mitigadoras necesarias. También indicó que la investigación debía examinar los motivos y circunstancias del accidente y considerar factores técnicos, ambientales, organizativos y de procedimiento. En esa fase inicial, todas las hipótesis sobre las causas y los factores que pudieron influir seguían abiertas.
Registros examinados y límites de las conclusiones
En las primeras actuaciones, los equipos técnicos inspeccionaron el lugar del siniestro y el puesto operativo de Urda, y recogieron registros del enclavamiento. Otro equipo revisó en el centro de control de Atocha el libro de telefonemas, las grabaciones de comunicaciones y los registros videográficos. Los registradores embarcados de los trenes quedaron bajo custodia de la Guardia Civil, a la espera de su análisis conforme a las condiciones judiciales.
La nota inicial señalaba que aún no se había entrevistado a los maquinistas ni a los responsables de circulación implicados. La autoridad técnica explicó que continuaría con la recopilación de datos y que el informe final reflejaría sus conclusiones cuando concluyera el análisis. Por ello, la documentación de esa fase no permite atribuir una causa definitiva ni establecer responsabilidades individuales.