La hiperpigmentación postinflamatoria, conocida técnicamente como PIH (por sus siglas en inglés, post-inflammatory hyperpigmentation), es una alteración del tono cutáneo que, según la información difundida por Pure Skincare, persiste tras la resolución de procesos inflamatorios. Puede manifestarse como manchas que permanecen en la superficie de la piel durante semanas o incluso meses después de que desaparezcan granitos, irritaciones o heridas.
«Cuando la piel sufre un proceso inflamatorio, puede responder produciendo más melanina de la necesaria. Aunque la inflamación se resuelva, parte de ese pigmento permanece y deja una marca visible y es lo que se conoce como PIH», explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode. Según Yvette Martín, farmacéutica colaboradora de Perricone MD, este proceso puede originarse por distintas causas, como el acné, la dermatitis, las picaduras, las quemaduras, las depilaciones agresivas o el uso de cosméticos irritantes.
La información de Pure Skincare distingue la PIH de otros problemas cutáneos: a diferencia de las cicatrices, es plana y no altera el relieve del tejido. También se diferencia del eritema postinflamatorio, que tiene un componente vascular que le da una tonalidad roja o violácea. Mireia Fernández, directora dermocosmética en Perricone MD, señala que «las marcas marrones, grisáceas o más oscuras que el tono habitual suelen apuntar a PIH. Cuanto más profundo se haya depositado el pigmento, más puede tardar en desaparecer». Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, añade que puede afectar a cualquier individuo, pero que es más persistente y visible en fototipos medios y oscuros.
Para abordar estas manchas, el primer paso, según las recomendaciones recogidas por Pure Skincare, es controlar el proceso inflamatorio subyacente. Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, advierte que acciones como «explotar los granos, rascar las costras o usar un exfoliante físico en pleno brote, solo alargará el problema». En la misma línea, Irene Serrano destaca la importancia de evitar las rutinas agresivas: «intentar borrar la marca demasiado deprisa puede provocar justo lo contrario. Una piel irritada vuelve a inflamarse fácilmente y corre el riesgo de generar todavía más pigmentación».
El tratamiento recomendado en la nota se centra en ingredientes específicos y el uso constante de fotoprotección. Raquel González propone activos como el ácido elágico, el tripéptido de cobre y el ácido tranexámico por su capacidad, según explica, para regular la producción de melanina y favorecer la reparación cutánea. González también considera innegociable evitar la radiación ultravioleta mediante el uso diario de un protector solar de amplio espectro en pieles con tendencia a la pigmentación.
La nota presenta varias opciones disponibles en el mercado para tratar esta afección. El limpiador Super Green Poem de Byoode (29 €) incluye antioxidantes e hidroxiácidos. El exfoliante Adzuki & Ragi fantasy (39 €), también de Byoode, contiene saponinas naturales. El sérum Cold Plasma Plus+ Advanced Serum Concentrate de Perricone MD (171 €) utiliza tripéptidos de cobre y vitamina C Ester. Por último, Press & Clear de Medik8 (41 €) incorpora ácido tranexámico al 2 %, mientras que el peeling PowerBright Dark Spot Peel de Dermalogica (92 €) combina ácidos glicólico, mandélico y fítico, además de niacinamida, para unificar el tono.