Una comparecencia con tres protagonistas y un escenario único
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha viajado este lunes a Ceuta por cuarta vez desde la entrada masiva registrada a finales de julio. En esta ocasión lo ha hecho acompañado por el presidente del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, y por una delegación del grupo europeo. La visita concluyó con una rueda de prensa conjunta junto al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, celebrada en la biblioteca pública Adolfo Suárez.
Antes de la comparecencia, los dirigentes mantuvieron una reunión de trabajo y recorrieron distintos puntos de la ciudad, entre ellos la playa del Trampolín, donde según sus propias declaraciones pudieron observar la situación de la zona. En la comitiva también estuvo presente la vicepresidenta del PPE Dolors Montserrat.
Feijóo ha calificado la coyuntura de la ciudad como «impropia de un territorio europeo» y ha sostenido que la crisis «trasciende la dimensión migratoria». Ha vinculado el respaldo europeo a la resolución aprobada la semana pasada por el Parlamento Europeo, que el líder del PP ha descrito como un documento que sitúa los hechos en el marco de la seguridad de la Unión.
Las cinco exigencias que Feijóo traslada a Bruselas
En su intervención, Feijóo ha detallado cinco medidas que, a su juicio, debería reclamar el Gobierno español a las instituciones comunitarias y que él mismo ha dicho que trasladará. La primera consiste en activar «todos los canales diplomáticos» de la UE para defender que Ceuta y Melilla son territorio español y, por tanto, europeo.
La segunda pasa por aplicar de forma efectiva la legislación europea de crisis y retorno, que según el líder del PP permitiría agilizar las devoluciones de quienes entraron irregularmente. La tercera se refiere al refuerzo físico de la frontera: ha pedido financiación comunitaria para ampliar el espigón del Tarajal y una presencia «permanente, visible y continuada» de Frontex.
Las dos restantes apuntan al encaje institucional y financiero. Feijóo ha reclamado para Ceuta y Melilla un estatuto similar al de las regiones ultraperiféricas, con papel prioritario en el reparto de fondos europeos, y la creación de un mecanismo de emergencia que permita activar respuestas inmediatas ante crisis similares. «Estas cinco cosas es lo que debería pedir el Gobierno de España a Europa. Yo lo voy a hacer», ha resumido.
El mensaje de Weber y la posición de Vivas
El presidente del PPE ha situado la crisis de Ceuta en el marco de las fronteras exteriores de la Unión Europea y ha reclamado a Marruecos que actúe como socio comunitario. Weber ha afirmado que «Ceuta es España y Ceuta es Europa» y ha advertido de «consecuencias» si no se estabilizan las fronteras, en alusión a los acuerdos comerciales y de seguridad con Rabat. También ha pedido el retorno de quienes entraron irregularmente y ha subrayado que, a su juicio, el mejor lugar para los menores no acompañados es junto a sus familias.
Weber ha sostenido que el Gobierno español «está aislado» entre sus socios europeos y ha citado las críticas recibidas por parte de otros Estados miembros. Estas afirmaciones se producen en el contexto de la resolución aprobada por el Parlamento Europeo la semana pasada, a la que el líder del PPE ha dado un valor central en su discurso. La calificación de lo ocurrido como «invasión» procede de las intervenciones de los dirigentes populares y de la resolución citada, no de una descripción adoptada por esta información.
Por su parte, el presidente de Ceuta ha afirmado que la ciudad ha vivido «los momentos más difíciles desde que tenemos memoria» y ha sostenido que el Ejecutivo central no cumplió, a su juicio, sus obligaciones constitucionales. Vivas ha rechazado que la ciudad pueda convertirse en un «megacentro de estancia temporal» y ha cifrado en torno al 15% de la población el peso que podrían alcanzar las personas llegadas durante la crisis si permanecen en Ceuta. Feijóo ha defendido expresamente la gestión de Vivas frente a las críticas recibidas desde el Gobierno.