Un escrutinio ajustado que decide la mayoría
El bloque de centroizquierda, integrado por el Partido Socialdemócrata, La Izquierda, el Partido de Centro y Los Verdes, ha quedado finalmente con 176 escaños en el Riksdag, frente a los 173 del bloque de derecha que sostenía al gobierno saliente. La diferencia en votos se sitúa en algo más de 50.000, con una participación del 84,5%, tres décimas por encima de la de los comicios anteriores.
El recuento de los denominados 'votos del miércoles', que agrupa el voto exterior y las papeletas anticipadas llegadas con retraso, no modificó el reparto entre bloques fijado al cerrar el escrutinio de los 6.312 distritos del sistema electoral sueco. El único movimiento fue un escaño que pasó del Partido Socialdemócrata a La Izquierda. El Partido Socialdemócrata se impuso con el 28% de los votos, su registro más bajo en casi un siglo, seguido del Partido Conservador, con el 19,8%, y de los ultraderechistas Demócratas de Suecia, que retrocedieron tres puntos y perdieron su condición de segunda fuerza parlamentaria.
La dimisión de Kristersson y el calendario institucional
El primer ministro conservador, Ulf Kristersson, anunció su renuncia al conocerse el resultado definitivo. En una carta dirigida al presidente del Parlamento, Andreas Norlén, Kristersson señaló que el recuento ha concluido y advirtió de que las distintas posiciones adoptadas por los partidos antes de los comicios pueden dificultar la formación de gobierno. 'Para que ese trabajo pueda comenzar de inmediato, solicito ser relevado de mis funciones como primer ministro', escribió el líder conservador.
Con la dimisión presentada, corresponde al presidente del Riksdag liderar las consultas con las formaciones representadas en la Cámara. Kristersson y el resto de su gabinete permanecen en funciones hasta que tome posesión un nuevo Ejecutivo. La investidura requiere que el Parlamento tolere al candidato propuesto, lo que en un hemiciclo tan ajustado obliga a los partidos a mostrar disposición a acuerdos amplios.
El reto de Andersson: un gobierno con líneas rojas
La socialdemócrata Magdalena Andersson, primera ministra entre 2021 y 2022 y primera mujer en ocupar la jefatura de gobierno en Suecia, deberá ahora intentar reeditar una mayoría. Su partido ganó los comicios con el 28% de los votos, pero su resultado es el más bajo en casi un siglo, lo que la obliga a pactar con La Izquierda, el Partido de Centro y Los Verdes para sumar los 176 escaños.
El principal obstáculo son las posiciones contrapuestas de dos de sus socios. La Izquierda, que ha mejorado sus resultados y reclama entrar por primera vez en el Ejecutivo, exige carteras ministeriales como condición para apoyar a Andersson. El Partido de Centro rechaza respaldar cualquier gobierno que incluya a esa formación. Ambas partes también mantienen diferencias en fiscalidad, energía nuclear y otros asuntos, lo que mantiene abierta la posibilidad de una repetición electoral.