La suspensión abrió una disputa por la dirección del tribunal
El viernes por la noche se anunció la suspensión temporal, por un mes, del presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski, y de su vicepresidente, Bartłomiej Sochański. La jueza Anna Korwin-Piotrowska adoptó la medida y asumió la dirección del órgano. Sostuvo que ambos habían impedido que magistrados elegidos por el Parlamento ejercieran sus funciones; los responsables suspendidos y sus partidarios cuestionaron la medida y su autoridad.
El desacuerdo se enmarca en una disputa sobre la composición del tribunal. El Gobierno de Donald Tusk pretende modificar la institución y sostiene que parte de sus miembros fue nombrada durante los gobiernos de Ley y Justicia (PiS), entre 2015 y 2023. Karol Nawrocki ha bloqueado la incorporación de algunos magistrados elegidos por el Parlamento, mientras el sector vinculado al PiS rechaza la legitimidad de esos nombramientos.
La disputa también se reflejó en las comunicaciones institucionales: la página web del tribunal anunció el relevo, mientras su cuenta en redes sociales denunció una toma ilegal del sitio. La legitimidad de la suspensión y de la dirección del órgano quedó en el centro del conflicto.
Protestas frente al tribunal y acusaciones políticas
Cientos de personas se concentraron frente al Tribunal Constitucional en Varsovia para protestar contra la suspensión. Durante la movilización hubo empujones y lanzamiento de objetos contra los agentes; la policía detuvo a tres personas después de que algunos manifestantes traspasaran la valla del edificio.
El líder del PiS, Jarosław Kaczyński, participó en la movilización. Acusó al Gobierno de haber dado un golpe de Estado y afirmó: «Desde hoy Polonia se convierte en un Estado policial». También llamó a sus seguidores a «ganar la batalla por Polonia».
Karol Nawrocki interrumpió su viaje oficial a Senegal y regresó a Varsovia. Acudió al Tribunal Constitucional y convocó consultas con representantes de fuerzas parlamentarias para buscar una salida a la crisis. El presidente calificó la suspensión como una vulneración del orden constitucional y pidió retirar las fuerzas de seguridad desplegadas en torno al edificio.
La llegada de Nawrocki estuvo acompañada de acusaciones contrapuestas sobre el acceso a la sede y un posible contacto físico con Korwin-Piotrowska. El entorno presidencial sostuvo que los magistrados trataron de impedirle la entrada; Maciej Berek, asesor jurídico del Gobierno, acusó a Nawrocki de empujar a la jueza. Las acusaciones no permiten establecer que hubiera una agresión física como hecho probado.
Consultas políticas y respuesta del Gobierno
La Coalición Cívica de Tusk rechazó participar en las consultas de Nawrocki, mientras algunos de sus socios de coalición acudieron. La convocatoria puso de manifiesto las diferencias entre las fuerzas políticas sobre cómo responder a la Presidencia y rebajar la tensión.
En un mensaje público, Tusk presentó la actuación de las autoridades como parte de su compromiso de restablecer el Estado de derecho y defendió la intervención policial. También sostuvo que no debía alcanzarse un acuerdo que, a su juicio, equiparase las posiciones de quienes protestaban con las de los magistrados elegidos por el Parlamento.
El primer ministro criticó la presencia de Nawrocki en la sede y dijo que un presidente no debía entrar en un tribunal para dar órdenes o intimidar a los jueces. Sus declaraciones se produjeron en medio de la disputa sobre la dirección y la composición del Constitucional.
El PiS anuncia una moción y propone un gobierno técnico
Mateusz Morawiecki, dirigente del PiS, anunció que su partido presentaría una moción de censura contra el Gobierno de Tusk. La propuesta plantea un gobierno técnico encabezado por Marek Jurek, expresidente del Parlamento, que permanecería en funciones hasta la celebración de nuevas elecciones. Morawiecki presentó la candidatura como una posibilidad abierta a discusión.
La moción debe incluir un candidato a primer ministro y requiere el respaldo de al menos 46 diputados para ser presentada. Para prosperar, el candidato alternativo necesita la mayoría absoluta del Parlamento, es decir, 231 votos en una cámara de 460 escaños. Las fuentes consultadas señalan que la oposición controla 212 escaños.
Morawiecki defendió también un «reinicio» del Tribunal Constitucional. El anuncio de la moción y la propuesta de gobierno técnico son iniciativas políticas; no significan que el Ejecutivo haya sido destituido ni que se hayan convocado elecciones.