Un mandato de cinco días en medio de disputas internas
Donald Trump anunció el 9 de octubre de 2026 el nombramiento de Katie Zacharia como portavoz de la Casa Blanca. Zacharia asumió el puesto el 12 de octubre y lo dejó el día 16, cinco días después de incorporarse.
El nombramiento se produjo en un momento de disputas entre colaboradores de Trump. A mediados de octubre, algunos altos cargos y asesores empezaron a posicionarse ante la posibilidad de cambios en la Casa Blanca después de las elecciones de mitad de mandato. Entre las conversaciones figuraba una eventual sucesión de Susie Wiles como jefa de Gabinete, pero Wiles no había comunicado que pensara abandonar el cargo.
Trump dijo que había «cero opciones» de que Wiles saliera. La posibilidad de una sustitución, por tanto, no equivalía a una renuncia anunciada ni a un relevo formal. El fichaje de Zacharia, además, se produjo sin que Trump consultara previamente a Wiles, según las versiones recogidas sobre el nombramiento.
El día que Zacharia dejó el puesto, Trump explicó ante los periodistas que la había animado a reconsiderar si quería aceptar el trabajo. La Casa Blanca comunicó después su salida. No se estableció públicamente una causa oficial única para la decisión.
La comparecencia y las credenciales de Zacharia
Zacharia ofreció su primera comparecencia ante la prensa el 13 de octubre. Duró 14 minutos y respondió a tres preguntas. Durante la intervención consultó sus notas y tuvo dificultades al abordar algunas cuestiones.
Zacharia reconoció que se había graduado en Derecho por la Universidad Pepperdine, pero que no había aprobado el examen requerido para ejercer como abogada en California. Su salida se produjo tres días después de aquella comparecencia; las fuentes disponibles no permiten presentar las dudas sobre sus credenciales o su actuación como explicación oficial única.
Otras fricciones entre figuras del entorno presidencial
En los mismos días se hicieron públicas otras disputas entre personas del entorno político de Trump. Alina Habba acusó a Richard Grenell de estar implicado en una operación empresarial relacionada con una donación de su marido, Turhan Mildon, al Kennedy Center que, según ella, la institución no llegó a recibir. Grenell negó haber recibido dinero de Mildon o haber intervenido para desviar fondos. La acusación y la negativa no establecen por sí solas que hubiera un desvío.
Kimberly Guilfoyle, entonces embajadora estadounidense en Grecia, dejó el cargo después de que la Administración le pidiera que renunciara. Entre las acusaciones sobre su gestión que se recogieron figuraban supuestas peticiones de dinero a empresarios, regalos de elevado valor y amenazas a un funcionario griego. Son alegaciones que Guilfoyle negó; sostuvo que algunos pagos cuestionados correspondían a trabajos profesionales anteriores a su nombramiento.
Estas disputas afectaban a colaboradores y figuras del entorno de Trump. Por sí mismas, no acreditan cambios en las políticas públicas ni resuelven las acusaciones planteadas.