El intercambio se completó, pero el proceso no avanzó
El alto el fuego entre Israel y Hamás entró en vigor el 10 de octubre de 2025, después de dos años de guerra iniciada tras los ataques del 7 de octubre de 2023. Al cumplirse el primer aniversario, el 10 de octubre de 2026, el proceso todavía no había avanzado a la siguiente fase.
El plan de paz que enmarcó el acuerdo constaba de 20 puntos. En noviembre de 2025 recibió el respaldo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. La primera etapa contemplaba, entre otros elementos, el intercambio de presos y rehenes y una retirada inicial de las tropas israelíes.
El intercambio se completó el 29 de enero de 2026 e incluyó la entrega de los rehenes vivos y de los cuerpos de quienes habían fallecido. Ese avance no desbloqueó el resto del proceso político.
El desarme y la retirada, en el centro del desacuerdo
La segunda fase debía incluir el desarme de Hamás, una retirada israelí adicional, el despliegue de una fuerza internacional de estabilización y el traspaso de la administración de Gaza a un comité palestino tecnócrata. También debía abrir paso a la reconstrucción y a una transición política.
El desacuerdo sobre el desarme y la retirada continuaba siendo un obstáculo central. Israel condicionaba nuevos repliegues a la entrega de las armas por parte de Hamás; el grupo, por su lado, se resistía a desarmarse sin garantías de retirada israelí. Así, las medidas previstas para la segunda fase seguían sin activarse.
Sin transición de gobierno y con la línea de repliegue desplazada
La llamada línea amarilla, que delimitaba el repliegue inicial israelí, se había desplazado. Las estimaciones disponibles situaban en más del 60% la parte de la Franja bajo control israelí, frente a una referencia inicial cercana a la mitad del territorio.
La transición de gobierno tampoco se había materializado: el comité tecnócrata previsto no había entrado en Gaza para asumir la administración. Aunque se habían registrado avances preparatorios para una fuerza internacional de estabilización, su despliegue seguía pendiente.
La crisis humanitaria siguió sin resolverse
Durante el primer año de la tregua continuaron los ataques. Los balances sanitarios palestinos citados en el aniversario superaban los 1.400 muertos y los 5.000 heridos desde la entrada en vigor del acuerdo. Las cifras exactas variaban entre los recuentos disponibles.
La emergencia humanitaria persistía. Una declaración conjunta de más de un centenar de organizaciones humanitarias y de derechos humanos señalaba que cerca de dos millones de personas aún necesitaban refugio, que ninguno de los 36 hospitales de Gaza funcionaba a pleno rendimiento y que 1,4 millones de personas afrontaban niveles de hambre de crisis o peores.
Más de 18.500 pacientes, incluidos al menos 4.000 niños, necesitaban evacuación médica, y más de 1.000 personas habían muerto mientras la esperaban. Cientos de miles de personas seguían en tiendas, refugios improvisados o edificios dañados, mientras las restricciones a la ayuda, los equipos y los materiales de reconstrucción dificultaban la recuperación.