La liquidación de Royal Lodge
The Crown Estate confirmó el 9 de octubre de 2026 que había terminado el arrendamiento de Royal Lodge, en Windsor, y que Andrés Mountbatten-Windsor, antiguo arrendatario, había devuelto y desalojado la propiedad. La devolución se produjo más de 50 años antes del vencimiento previsto.
La entidad cifró en unas 302.000 libras la compensación contractual que correspondía al arrendatario por entregar la residencia durante los primeros 25 años del contrato. También informó de que este abonó 1,8 millones de libras por desperfectos y situó en 1,5 millones el saldo neto recibido por The Crown Estate tras contabilizar la compensación.
Las cifras describen conceptos distintos: 302.000 libras de compensación contractual, 1,8 millones abonados por desperfectos y 1,5 millones netos para la entidad. La compensación no debe confundirse con el saldo total de la liquidación.
Un contrato de larga duración
El contrato se firmó en 2003 por un plazo de 75 años, hasta 2078, y fijaba una renta anual simbólica. Andrés había asumido además obras de rehabilitación valoradas en unos 7,5 millones de libras. La cláusula de compensación por devolución dentro de los primeros 25 años estaba vinculada a esa inversión inicial.
El antiguo arrendatario había abonado alrededor de un millón de libras al comienzo del acuerdo. Con la devolución anticipada, The Crown Estate podrá decidir el uso futuro de la propiedad antes de la fecha en que habría expirado el contrato.
La salida de Windsor y el traslado
La salida de Andrés de Royal Lodge se produjo a principios de 2026 por decisión de Carlos III y en el contexto del escándalo relacionado con los vínculos del antiguo príncipe con Jeffrey Epstein. En 2025, Carlos III ya había retirado a su hermano sus títulos nobiliarios.
Tras dejar Windsor, Andrés se instaló en Marsh Farm, una vivienda de la finca de Sandringham, en el este de Inglaterra. Los gastos de esa residencia corren a cargo de Carlos III, aunque no se ha hecho pública la cantidad.
La investigación y el frente judicial
Las sospechas investigadas se refieren a una posible entrega a Epstein de documentos confidenciales del Gobierno británico durante la etapa de Andrés como enviado especial de Comercio, entre 2001 y 2011. No consta una acusación formal contra él por esa posible entrega; Andrés ha negado haber cometido irregularidades.
En un procedimiento judicial separado, el Tribunal Superior británico validó un acuerdo entre Andrés y la Policía del Valle del Támesis sobre dos órdenes empleadas para registrar propiedades vinculadas a él, que no se ajustaron a la ley. La Policía señaló que las pesquisas por una posible conducta indebida en el ejercicio de un cargo público seguían abiertas.
El futuro de la propiedad
The Crown Estate gestiona terrenos y activos inmobiliarios vinculados a la Corona que no son propiedad privada del monarca. Los ingresos que generan se transfieren al Tesoro británico para financiar el gasto público.
La entidad afirmó que estudiará el futuro uso de Royal Lodge para obtener valor económico adicional para el país. Después de esa revisión, prevé comercializar la propiedad para el uso que se proponga, respetando su obligación legal de mantener el carácter de parque real y bosque de la finca de Windsor.