Tres comprobaciones antes de pagar un recambio usado
La Asociación Española de Desguace y Reciclaje del Automóvil (AEDRA) recomienda a quien compra recambios de coche usados por internet tres comprobaciones previas al pago. La primera es verificar que el vendedor es un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT) y cuenta con número de licencia. La segunda, desconfiar de los precios anormalmente bajos respecto al mercado. La tercera, contactar directamente por teléfono o por vías oficiales con el desguace que supuestamente vende la pieza para confirmar que la operación es real antes de realizar cualquier transferencia.
La patronal considera que estas cautelas son especialmente relevantes en aplicaciones de compraventa, donde el comprador no siempre puede comprobar por sí mismo quién está detrás del anuncio. El presidente de la asociación, Germán Catoira, sostiene que el objetivo no es impedir la venta de recambios en esas plataformas, sino identificar con claridad quién actúa como profesional autorizado.
El fraude que la patronal atribuye a los suplantadores
Según la descripción de AEDRA, los autores de estos fraudes publican anuncios con recambios muy cotizados a precios muy inferiores a los de mercado y utilizan para ello fotos, nombres y datos fiscales de desguaces legítimos. Una vez iniciado el contacto, envían una factura proforma con la imagen de la empresa suplantada y facilitan un número de cuenta ajeno al negocio. El comprador paga, pero no recibe la pieza. En los casos que la patronal califica de más elaborados, llegan a clonar la página web corporativa del desguace para aparentar legitimidad.
El impacto no recae solo en el comprador. Profesionales de desguaces citados como Desguaces Vidaurreta señalan el daño reputacional que sufren sus negocios cuando los afectados asocian involuntariamente su marca al fraude. Desde Desguaces y Recuperaciones Valdizarbe indican haber recibido numerosas consultas de perjudicados por operaciones falsas. La horquilla de pérdidas que manejan, entre unos 700 euros y más de 3.200 euros por pedido, procede de estas entidades y no de un registro oficial.
Las cuatro medidas que AEDRA reclama a Wallapop
La patronal, que según sus datos representa a más de 600 desguaces en España, ha pedido formalmente a Wallapop un control más estricto sobre quienes venden repuestos de forma profesional o habitual. Las medidas solicitadas son cuatro: exigir el CIF y el número de autorización CAT a esos vendedores, crear una categoría específica para piezas procedentes de centros autorizados, retirar con rapidez los perfiles sospechosos y habilitar un canal prioritario para denunciar suplantaciones.
Catoira subraya que la intención no es excluir a los vendedores particulares ni impedir la venta de recambios en la plataforma, sino distinguir con claridad quién opera como profesional autorizado para proteger al consumidor y evitar que se use el nombre de las empresas para cometer delitos. La patronal advierte de que acudirá a las autoridades si persisten estas prácticas. Las fuentes consultadas no recogen una respuesta de Wallapop a esta petición.